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Pedrosa, JosŽ Manuel. ÒLa canci—n
tradicional en el siglo XVIII y los inicios de la recolecci—n folcl—rica en
Espa–aÓ. Culturas Populares. Revista Electr—nica 3 (septiembre-diciembre
2006). http://www.culturaspopulares.org/textos3/articulos/pedrosa.htm ISSN:
1886-5623 |
La
canci—n tradicional en el siglo xviii y los inicios de la recolecci—n
folcl—rica en Espa–a[1]
JosŽ
Manuel Pedrosa
Universidad de Alcal‡
Resumen
La l’rica popular de la Espa–a del siglo XVIII sigue
siendo muy desconocida y muy poco estudiada. Este art’culo ofrece una primera
panor‡mica hist—rica y poŽtica, con un peque–o repertorio de sus canciones.
Palabras clave: Canci—n; seguidilla; l’rica popular; Espa–a; siglo
XVIII.
Abstract
Folk poetry of XVIIIth century Spain is
quiet unknown and not sufficiently studied. This paper explores some of its
historical and poetic dimensions, with a brief repertory of its songs.
Key words: Song; seguidlla; folk poetry; Spain; XVIIIth
century.
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A |
firmaba el music—logo norteamericano Gilbert
Chase, en su libro The Music of Spain (La
mœsica de Espa–a) (1943: 237), que
la mœsica popular espa–ola est‡ conceptuada como la
m‡s rica del mundo. Por una parte, esto se debe a tan diversas civilizaciones
como se han mezclado en la pen’nsula ibŽrica que aportaron cada una su
contribuci—n al desarrollo del melos
popular, y por otra parte a que los espa–oles son tan apegados a sus
tradiciones nacionales, que cuidan conservarlas vivientes m‡s que las gentes de
otros pa’ses que la civilizaci—n moderna ha uniformado.
Al
hablar de mœsica tradicional espa–ola, se refer’a sobre todo a la que Žl
conoci— en sus expediciones de campo por Espa–a en las primeras dŽcadas de este
siglo, y se sobreentiende que sus palabras son tambiŽn aplicables a la poes’a
tradicional espa–ola, puesto que, en la Pen’nsula, mœsica y canto tradicionales
suelen ir casi siempre unidos. Estas encendidas alabanzas a la riqueza de
nuestro patrimonio poŽtico-musical tradicional por parte de un music—logo
norteamericano contrastan muy sorprendentemente con el desconocimiento y el
desinterŽs que los mismos espa–oles (al menos los fil—logos) hemos mostrado
casi siempre hacia este repertorio, cuya riqueza, como bien supo ver Chase, es
ciertamente extraordinaria. En un documentad’simo y muy actualizado estudio
publicado por James Porter en 1993 bajo el t’tulo de "Convergence,
Divergence, and Dialectic in Folksong Paradigms: Critical Directions for
Transatlantic Scholarship", se ofrec’a una s’ntesis de las œltimas
teor’as, mŽtodos e important’simos resultados que la cr’tica, especialmente la
anglosajona, est‡ obteniendo del an‡lisis de las canciones folcl—ricas
modernas. Resulta muy decepcionante comprobar que el cancionero hisp‡nico y sus
cr’ticos, que debiŽramos tener una presencia obligatoria y m‡s que destacada,
brillamos por nuestra ausencia dentro de este panorama. La raz—n es evidente:
casi siempre hemos despreciado, como si fueran algo trivial y s—lo pintoresco,
las cancioncillas que aœn hoy se cantan en nuestros pueblos y ciudades, y s—lo
hemos otorgado la consideraci—n de autŽntica literatura al cancionero viejo, es
decir, al medieval, renacentista y barroco. Con ello nos hemos quedado
pr‡cticamente al margen de los nuevos mŽtodos y conclusiones acerca de la
canci—n folcl—rica y de su dimensi—n filol—gica, hist—rica, sociol—gica,
psicol—gica y antropol—gica que est‡n desarrollando las corrientes cr’ticas
internacionales. Lo m‡s triste es que basta echar un vistazo a lo que se est‡
haciendo fuera de nuestras fronteras para comprender que nuestro riqu’simo
cancionero oral moderno podr’a ofrecer un campo de investigaci—n potencialmente
infinito y susceptible de ser analizado desde todas las —pticas y con todos los
mŽtodos que est‡n ensayando los cr’ticos extranjeros... y seguramente con
resultados que superar’an cualquier expectativa. Si me atrevo a afirmar esto,
es s—lo porque, desde hace a–os, me he dedicado a hacer intensas
investigaciones de campo por tierras de toda Espa–a, y me ha cabido la suerte
de ser testigo de primera mano de la desbordante variedad, complejidad,
calidad, riqueza y belleza de nuestro cancionero.