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Gonz‡lez Grueso, Fernando D. ÒUna torre de Babel: repertorio pluricultural de relatos registrado entre estudiantes de espa–ol en LondresÓ. Culturas Populares. Revista Electr—nica 1 (enero-abril 2006). http://www.culturaspopulares.org/textos%20I-1/articulos/GonzalezG.htm ISSN: 886-5623
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Una torre de Babel: repertorio pluricultural de relatos
registrado entre estudiantes de espa–ol en Londres
Fernando D.
Gonz‡lez Grueso
Desde hace tres a–os estoy trabajando en Londres como profesor de espa–ol, e
intentando completar los cursos del doctorado de Literatura Comparada en la
Universidad de Alcal‡ de Henares. Esta ardua tarea, ya que he de utilizar mis
vacaciones para ir a la universidad, tiene dos grandes recompensas: una, la
propia posibilidad de ense–ar mi lengua; dos, el entrar en contacto con gente
de alrededor de 260 nacionalidades. Es el caso, que mis alumnos son en su
mayor’a extranjeros no brit‡nicos, por lo que la peque–a colecci—n que se
presenta aqu’ abarca una gran variedad de influencias culturales.
La idea de recoger estos cuentos surgi— cuando
pensŽ en la pŽrdida de la ingente cantidad de textos que se piden como deberes
a los alumnos, y que nunca van a parar a ninguna parte, pues tras la doble
autocorrecci—n que tienen que realizar, ellos se deshacen de sus ÒtesorosÓ
pluriculturales. A ello se sum— la insinuaci—n del profesor JosŽ Manuel Pedrosa
de que siguiendo un mŽtodo se podr’a sacar partido a todo este caudal de informaci—n.
De ese modo, empecŽ a pedir a mis alumnos cuentos
orales explic‡ndoles la finalidad de este peque–o proyecto. Al estar todos
residiendo en el Reino Unido, no pod’a obligarles a escribir estos textos, ya
que las leyes de libertad individual son muy estrictas y los profesores e
investigadores se sienten impotentes a este respecto.
Durante el proceso, primero
ÒroguŽÓ a los estudiantes su participaci—n, coment‡ndoles las ventajas que
tendr’a escribir un cuento tambiŽn para ellos, ya que ser’a una tarea
extracurricular para mejorar su expresi—n escrita; despuŽs les di los
par‡metros a seguir, en inglŽs y espa–ol, durante la recolecci—n de cuentos,
que son a saber:
-
Cuento oral transmitido por
otra persona oralmente. Con esto hago referencia a que las personas que
contaran los cuentos a mis alumnos no pod’an haber le’do el cuento en ninguna
parte, sino que se los ten’an que haber transmitido unos terceros.
-
No importaba la lengua
original ni la intermediaria, pero el resultado final ten’a que presentarse en
espa–ol. De este modo, los alumnos ten’an que traducir de una lengua a otra, e
intentar expresar los contenidos y la forma oral en espa–ol. Como se podr‡
apreciar en algunos relatos, algunos se exceden en el intento de expresar la
oralidad y otros no lo intentan.
-
La extensi—n deb’a ser de 300
palabras.
-
En una introducci—n a los
cuentos, deb’an escribir su nombre, edad y lugar de origen, y el de la persona
informante. A eso deb’an a–adir el nivel de espa–ol en el que se encontraban,
la lengua medi‡tica entre el informante primero y el estudiante, y las
circunstancias de recogida del cuento, tales como el lugar y el momento. Esto
ten’a un valor pedag—gico a–adido, puesto que quer’a analizar el uso de los
diferentes tiempos verbales en combinaci—n.
Recog’ los relatos de forma
manuscrita o me los enviaron por correo electr—nico, aunque Žste fue el recurso
menos usado. En la mayor’a de los casos, los datos referidos antes que deb’an
acompa–ar al cuento estaban detallados de forma esquem‡tica, por lo que obviŽ
su trascripci—n al no aportar nada, ni lingŸ’stica ni pedag—gicamente. En el
supuesto de que un alumno me ofreciera esa informaci—n como parte del relato,
lo trascrib’ y repet’ la informaci—n en los espacios predeterminados para ello.
DespuŽs, en el proceso de trascripci—n, eliminŽ
los errores puramente ortogr‡ficos y dejŽ el resto, para no alterar el texto. A
eso hay que a–adir que en los casos de partes parcialmente incomprensibles para
el lector, escrib’ entre parŽntesis lo que quer’a decir el estudiante.
Si se examinan los resultados, se encuentra que son sorprendentes, a pesar de
la baja participaci—n: As’, aunque ped’ participar en el proyecto a un total de
131 estudiantes, tan s—lo presentaron resultados 40, y de ellos, tuve que
desechar 12, o porque los escritos no ten’an ninguna relaci—n con los objetivos
que expuse, o porque se trataba de redacciones que reproduc’an textos fijados
en la escritura o el cine[1].
De este modo, adem‡s de ser un material muy valioso desde el punto de vista de
la ense–anza del espa–ol como lengua extranjera, al poderse analizar los
errores producidos por las interferencias con las diversas lenguas, o al caber
hacer tambiŽn una reflexi—n sobre los sistemas de evaluaci—n y clasificaci—n
del alumnado; es interesante observar que a pesar de haber pedido ÒcuentosÓ,
recog’ una gran variedad de textos, que he clasificado en ÒleyendasÓ,
ÒcuentosÓ, ÒmitosÓ y Òhabladur’asÓ, siendo el œltimo un grupo muy
controvertido, pero en el que se albergan 4 relatos que no pueden ser
clasificados dentro de los otros tres tipos cl‡sicos[2]. Junto a esto, debo rese–ar la gran
variedad de culturas retratadas en los relatos, incluso si el informante
intermedio no pertenece a ellas.
Tras esta breve introducci—n, paso a exponer los textos recogidos no sin antes
ofrecer mi m‡s profundo agradecimiento a todos los estudiantes que han aportado
sus recuerdos y su esfuerzo a este proyecto.
Leyendas (11)
LEYENDA URBANA DE TAILANDIA
1 Informante intermediario
Nombre: Mark
Edad: No la refiere
Lugar de origen: Inglaterra
Nivel: Superior
Informante original
Nombre: Un amigo
Edad: No la refiere
Lugar de origen: Inglaterra
Contexto en el que se recogi— este/a cuento o
leyenda: Inglaterra
Lengua original: InglŽs
ÒUn amigo me cont— lo siguiente. Un amigo suyo es
hombre de negocios y viaja mucho. Se quedaba en un hotel en Bangkok donde se
encontr— con una mujer guap’sima quien le ofreci— comprar una copa en el bar.
Acept— la oferta y se acuerda nada m‡s hasta que se despert— en la ba–era que
estaba llena de hielo. Al lado de la ba–era estaba un taburete sobre el que
estaban un telŽfono y una nota orden‡ndole que no se mueva y que llame a la
polic’a.
La operadora de polic’a contesta y le pidi— que
toque muy suavemente su espalda inferior para encontrar un tubo. El viajero
encontr— el tubo y dijo s’ a la operadora. Ella le pidi— que no se mueva, y le
asegur— que una ambulancia ya hab’a sido mandada. Le robaron el ri–—n.Ó
LEYENDAS GUATEMALTECAS
2, 3, 4 Informante intermediario
Nombre: Helen Yaffe
Edad: 27
a–os
Lugar de origen: Londres, Inglaterra
Nivel: Avanzado
Informante original
Nombre: Un amigo suyo, a Žl se lo cont— una colega
suya
Edad: 38 a–os
Lugar de origen: Guatemala
Contexto en el que se recogi— este/a cuento o
leyenda: Un bar en Guatemala
Lengua original: Espa–ol
ÒNo recuerdo del hombre que mi cont— (una colega
de un amigo m’o Guatemalteco que conozco de la universidad en Londres).
Su edad fue m‡s o menos 38 a–os.
Me lo cont— en un bar un la cuidad de Guatemala.
Este hombre es antrop—logo y su especialidad es un
grupo de ind’genas quienes viven en la norte-este del Guatemala y tienen su
propia idioma. Este antrop—logo ha estudiado este mismo grupo Žtnico por 13
a–os y ha pasado mucho tiempo viviendo con los y hab’a aprendido su lengua.
--------------------
La guerra civil en Guatemala comenzaba el a–o 1960
y terminaba en 1996 con los acuerdos de paz entre las guerrillas
revolucionarios y el gobierno. Durantes estos a–os 200,000 de guatemaltecos se
murieron. Pr‡cticamente cada guatemalteco a travŽs el pa’s hab’an sufrido de
alguna que otra manera. Los que sufrieron peor fueron las ind’genas de la
regi—n monta–osa del norte de Guatemala. La mayor’a de las guerrillas revolucionarias
fueron campesinos ind’genas pertenecido a esta regi—n.
Hay tres mitos que el antrop—logo me cont— en
cuanto a las fuerzas guerrilleros cuales ya se hizo leyendas tradicionales. La
primera es que las guerrilleras pudieran volvŽrselas a perros blancos que
representan bueno suerte por las ind’genas. Los perros negros, que representan
malo suerte, fueran los militares.
La segunda es que las combatientes guerrillas
pudieran salto en el lago a aparecer en Canad‡, donde estuvieran fuera de
peligro.
La tercera leyenda trata de un incidente en que
los militares capturaron un grupo de las guerrillas quienes les obligaron a
entre un agujero en la tierra, de que fue imposible a escapar, hasta que
regresan los militares el d’a siguiente para torturarlos antes a asesinar. Pero
cuando regresaron por la ma–ana pr—xima los guerrilleros han sido desaparecido
completamente y un ‡rbol grand’simo ha crecido arriba de la tierra muy abajo en
el agujero a asistir las guerrillas subir y escapar.
LEYENDA INGLESA DE FANTASMAS
5 Informante intermediario
Nombre: Mauro Fasti
Edad: 34
Lugar de origen: Italia
Nivel: Avanzado
Informante original
Nombre: Marisa Fern‡ndez çlvarez
Edad: 33
Lugar de origen: Espa–a
Contexto en el que se recogi— este/a cuento o
leyenda: En un pub en Wembley, el 13 de noviembre de 2004, Inglaterra. A
ella se lo cont— Stephen Barnfield (Bristol-Inglaterra) durante un fin de
semana en Cornualles
Lengua original: InglŽs
ÒEn un pueblo en Cornualles, una
pareja con un bebeÕ alquiloÕ una casa muy grande para pasar las vacaciones. El
due–o de la casa les ense–— las habitaciones y entre ellas hab’a una cerrada.
El due–o les advirti— que nunca se atrevieran a abrir aquella puerta porque
algo muy espantoso hab’a ocurrido muchos a–os atr‡s y desde entonces la hab’an
dejado cerrada para que nadie entrara. La pareja se qued— muy curiosa pero al
mismo tiempo escŽptica y atribu’ esa creencia a superstici—n. De modo que en
vez que asustarse pediron al due–o que les dejara tambiŽn las llaves por aquella
puerta.
Cuando el due–o se fue, ellos pusieron la cuna del
bebŽ en la habitaci—n y el bebŽ se qued— dormido en ella. La cuna estaba
protegida por una red met‡lica muy alta para impedir que el bebe se cayera.
Cuando los padres se fueron en el comedor y empezaron a desayunar oyeron un
ruido muy fuerte, como un golpe en el suelo de la habitaci—n donde el ni–o
estaba durmiendo. Se precipitaron arriba para controlar que todo estuviera bien
y cuando apriron la puerta encontraron el ni–o que segu’a dormiendo en el
centro de la habitaci—n, como si una fuerza ajena lo hubiera levantado.
Entonces lo pusieron de nuevo en la cuna y se fueron otra vez. A mitad de la
cena oyeron otra vez el golpe que proced’a de la habitaci—n arriba y en el
abrir la puerta encontraron el bebŽ en el mismo lugar de antes, dormido.
Entonces decidieron de llevar la cuna en otra habitaci—n donde pusieron el bebe
a dormir y all’ el bebŽ sigui— dormiendo sin que le ocurriera nada.
LEYENDA URBANA ESPA„OLA
6 Informante intermediario
Nombre: Mauro Fasti
Edad: 34
Lugar de origen: Italia
Nivel: Avanzado
Informante original
Nombre: Marisa Fern‡ndez çlvarez
Edad: 33
Lugar de origen: Espa–a
Contexto en el que se recogi— este/a cuento o
leyenda: En un pub en Wembley, el 13 de noviembre de 2004, Inglaterra.
Lengua original: Espa–ol
ÒEn un lugar en Espa–a hay una carretera donde la
gente suele conducir muy r‡pidamente, especialmente los forasteros. Una noche,
al lado de la carretera una joven andaba despacio y se–alaba a los coches para
que la llevaran a su destino. Un hombre se par— con su coche y la hizo subir.
La joven se sent— en el coche al lado del conductor y se qued‡ndose muy
callada, limit‡ndose a decir su nombre, su edad y el sitio donde necesitaba ir.
A mitad del camino y en proximidad de una curva muy estrecha la joven de
repente empez— a gritar Òcuidado, cuidado, disminuya la velocidadÓ, cubriŽndose
la cara con las manos, llorando y sollozando como si estuviera viendo algo
terrible. Fue entonces cuando el conductor se dio cuenta de que hab’a una curva
muy peligrosa y por consiguiente levanto el pie del acelerador as’ que pudo
superar la curva sin ningœn riesgo. Pero cuando dio la vuelta hacia el lado
donde estaba la joven, fue Žl a lanzar un grito de horror en el darse cuenta de
que ella hab’a desaparecido sin dejar ninguna traza. El d’a siguiente en el
contar lo que le hab’a pasado a los habitantes del pueblo cercano, ellos le
referieron que en aquel punto hace mucho a–os una joven se hab’a muerto en un
accidente con toda su familia y que desde entonces muchos conductores hab’an
sido salvado por una criatura que aparec’a en la noche para desaparecer despuŽs
aquella curva.
LEYENDA CHINA
7 Informante intermediario
Nombre: Delphine Jarraud
Edad: No la refiere
Lugar de origen: Inglaterra
Nivel: Avanzado
Informante original
Nombre: Lan Chun
Edad: No la refiere
Lugar de origen: Taiw‡n
Contexto en el que se recogi— este/a cuento o
leyenda: En el 2003 cuando fue a visitarla
Lengua original: InglŽs
ÒMe llamo Delphine, soy inglesa y vivo en
Stevenage.
Mi informante se llama Lan Chun, es de Taiw‡n y me
cuento esta leyenda el a–o pasado cuando vino a Europa para visitarme. Era
durante el festival de la Luna.
Hace muchos miles de a–os, Chang Er y su marido
Hou Yi estaban viviendo en el bosque juntos y felices. En ese tiempo, la Tierra
no ten’a un sol, sino diez. Todos los soles eran buenos amigos y cada uno ten’a
su d’a para iluminar la Tierra. Pero Chan Er era una chica muy guapa y todos
los soles se enamoraban de ella y quer’an iluminar la Tierra para ella. Un d’a
discutieron para saber cual sol Chang Er prefer’a. La discusi—n termin— mal y
todos empezaron a iluminar la Tierra al mismo tiempo. A Chang Er y a Hou Yi les
gustaban los veranos con mucho sol relajando a la playa. Pero con diez soles,
hab’a demasiado calor y Dhang Er se quem— el piel. Por eso, Hou Yi, el mejor
cazador del pa’s, se enfad— y mat— nueve de los soles con las flezhas de su
arco. Chang Er dijo a Hou Yi que Žl era su hŽroe. El d’a siguiente, Dios invit—
a Hou Yi y a Chang Er a tomar el tŽ con Žl para darles las gracias por salvar
la Tierra y sus habitantes de los soles locos. Chang Er vio que Dios ten’a un
frasco muy hermoso sobre la mesa. El frasco ten’a una etiqueta con Òelixir de
la vidaÓ escrito. No pudo resistir y cuando Dios no estaba mirando, puso un
poquito del contenido del frasco en su tŽ. DespuŽs de beber, empez— a flotar
hasta la Luna. De repente, Hou Yi intentaba salvar su esposa pero no lo logr—.
Un d’a la vio bailar como una diosa all’ y realiz—
que hasta el fin de la eternidad, podr’a ver su esposa cada noche bailar por Žl
y la quer’a con toda su alma. Desde este momento, cada a–o a este Žpoca, la
gente hace un festival de la Luna para celebrar el amor que los dos ten’an por
el otro.Ó
LEYENDA ESCOCESA
8 Informante intermediario
Nombre: Gerard Davies
Edad: No la refiere
Lugar de origen: Escocia
Nivel: Avanzado
Informante original
Nombre: Un conocido escocŽs
Edad: No la refiere
Lugar de origen: Escocia
Contexto en el que se recogi— este/a cuento o
leyenda: No recuerda
Lengua original: InglŽs
ÒRoberto el Bruce.
Un escocŽs antes de un partido de rugby, muy
importante en al competici—n de los cinco pa’ses me cont— esta historia. Inglaterra
ha ganado su cuarto partido contra otros pa’ses, pero Escocia no ha ganado
nunca a suya. En esta partido, si Inglaterra gana, ganar’a la copa del
competici—n.
En una ocasi—n, en el a–o 1314, Roberto el Bruce
(Roberto I de Escocia), rey de Escocia, estaba sentando en una cueva en la
monta–a. Estaba miserable y tuvo una depresi—n tremendo, porque por otro vez
los escoceses hab’an perdido una gran batalla luchando contra los ingleses,
conducido por Eduardo II. Eduardo ha invadido Escocia para proteger su
patrimonio. Roberto quer’a liberar su pa’s de la opresi—n de los ingleses pero,
Àc—mo hacerlo? Pareci— ser imposible. Hab’a luchado muchas batallas contra los
ingleses pero las hab’a perdido todos. Pens— que ese era el momento para
terminar su intentos para reganar su trono.
Mientras tanto en la cueva una ara–a constru’a una
red y necesitaba montar su cuerda hasta el techo de la cueva. Intent— subir
muchas veces pero cada vez no lo consegu’a a causa del viento, la lluvia y el
dedo del rey. Finalmente, despuŽs de mucho tiempo, la ara–a porfiada lo logr— y
subi— por su cuerda. El rey vio el trabajo de la ara–a y le inspir—.
Al d’a siguiente a Bannockburn el rey reform— sus
tropas y lucharon una batalla encarnizada contra los ingleses y ganaron la
independencia de Escocia. DespuŽs Eduardo fue deponido para su mujer Isabella y
su amante Roger Mortimer. El pobre Eduardo muri— en la c‡rcel pero esa es otra
historia.
En el rugby, los escoceses jugaron como demonios y
lograron un famoso triunfo. Inglaterra perdi— el partido y la copa. Entonces,
lo que quisimos era meter a los jugadores ingleses en el c‡rcel de Eduardo.Ó
LEYENDA INGLESA
9 Informante intermediario
Nombre: Sarah
Edad: m‡s de 30 a–os
Lugar de origen: Inglaterra
Nivel:
Avanzado
Informante original
Nombre: Jules (novio)
Edad: M‡s de 30 a–os
Lugar de origen: Inglaterra
Contexto en el que se recogi— este/a cuento o
leyenda: No lo refiere
Lengua original: InglŽs
ÒMe ha dicho que hay una cueva que se llama Òla
cueva de la Vieja Madre ShinptonÓ, en Yorkshire, en el norte de Inglaterra. La
gente cre’a que ella era una bruja, pero la verdad era que ella era una
adivina. Ella escrib’a los poemas y cada uno ten’a una profec’a (Ám‡s o menos
como el Nostradamus de Yorkshire!) Muchas de sus visiones se realizaron durante
su vida, y otros en los siglos siguientes. Por ejemplo, el Gran Fuego de
LondresÉÉ.. Áy su propia muerte!
Jules no podr’a recordar mucho m‡s de su cuento de
hadas, s—lo que hay tambiŽn un Òlago de piedraÓ cerca de la cueva, Áeso es decir
que si pones algo en el lago se pone de piedra! Hay algunas cosas en el lago,
como las mu–ecas, que hab’an estado en el lago m‡s de ciento a–os, y ellos
tienen la apariencia de piedra. La realidad es que hay algo como ÒlimescaleÓ
(no sŽ la palabra en espa–ol) en el agua, y por eso si dejas algo en el lagoÉÓ
LEYENDA INGLESA
10 Informante intermediario
Nombre: Mairi Brown
Edad: m‡s de 30 a–os
Lugar de origen: Inglaterra
Nivel:
Avanzado
Informante original
Nombre: John (abuelo)
Edad: M‡s de 30 a–os
Lugar de origen: Inglaterra
Contexto en el que se recogi— este/a cuento o
leyenda: En el jard’n de la casa de su abuelo, en primavera, en la costa
noroeste de Inglaterra. Con seis a–os de edad.
Lengua original: inglŽs
- ÒMira ni–a,- dijo Žl, - Àtœ no conoces la
historia de la bruja de la tormenta?
- ÀQuŽ quiere decir abuelo, de quŽ habla?-
PreguntŽ yo.
- La bruja que controlaba el viento, -
respondi— el viejo.- Ella se pon’a encima de esta piedra, all‡ arriba, y
vendaba los vientos a los marineros.
- ÀLos vendaba?- Yo no pod’a creer lo que
o’a.
- Los marineros compraban cualquier viento
que ellos necesitaban, segœn donde se quer’an ir. Si tœ pidieras un viento
hacia el este, ella encantar’a un hechizo y de repente el viento comenzar’a, y
la deber’as pagar. O sea, ella no controlaba el tiempo, pero pod’a cambiar la
direcci—n del viento. A verÉ un d’a un marinero pedi— un viento como esto, pero
cuando comenz— no quer’a pagar, y Žl dijo que el viento hubo estado en punto de
comenzar. As’ la bruja le dej— zarpar, y cuando Žl estaba bastante lejano de la
orilla, ella par— el viento, tirando el barco hasta la orilla de nuevo.
- ÀY quŽ sucedi— abuelo? – Yo ya supe
la respuesta terrible.
- El barco naufrag—É y nadie se ve’an el
marinero por ningœn parte desde aquella noche. – ƒl hab’a empezado de
hablar en voz baja.
- Ahora durante la noche, se dice que puede
o’r los barcos estrellando contra los riscos y los gritos de los marineros; es
decir de ellos que no pagaron la bruja.- Entonces mi abuelo se ech— a re’r,
pero yo no pod’a dormir la semana entera hasta que nosotros volvieron a la
ciudad.Ó
LEYENDA/CUENTO DE IRLANDA
11 Informante intermediario
Nombre: Claire Smedley
Edad: m‡s de 25 a–os
Lugar de origen: Inglaterra
Nivel:
Avanzado
Informante original
Nombre: Helen
Edad: No la refiere
Lugar de origen: Derry, en el norte de Irlanda
Contexto en el que se recogi— este/a cuento o
leyenda: En un paseo por un lago. A Helen le cont— el cuento su padre
cuando era ni–a.
Òƒrase una vez, hace muchos a–os, un rey que ten’a
cuatro hijos que amaba much’simo. Su madre hab’a muerto unos a–os antes,
entonces decidi— volver a casarse para que sus hijos tengan una madre. Pero la
nueva reina era tan celosa de los ni–os que pidi— prestado una varita m‡gica
druida.
Un d’a transform— a los ni–os en cisnes, diciendo
que recobrar’an su forma humana cuando San Patricio llegar’a en Irlanda. La
mala reina, la mat— una huelga (rayo) rel‡mpago. El rey nunca volvi— a casarse
y toda su vida continu— triste y solitario, ignorando quŽ hab’a sido de sus
hijos. Para consolarse, sol’a dar de comer a los cuatro cisnes que esperaban
cada d’a su visita al lago del palacio. Admiraba mucho sus plumajes, blancos
esplŽndidos.
DespuŽs de la muerte del rey, los cisnes pasaron
300 a–os en el Lago Davra, 300 a–os en el Mar de Moyle y 300 a–os en el Lago
Neath. Por fin oyeron las primeras campanas cristianas y emprendieron el vuelo hasta
el punto donde desembarc— el santo. San Patricio les bendijo y se hicieron
humanos. Pero no les qued— mucho tiempo para disfrutar de sus dotados
recobrados: como ten’an m‡s que 900 a–os, murieron todos pocos meses despuŽs. Ò
Cuentos (9)
CUENTO RUSO
12 Informante intermediario
Nombre: David M.
Edad: No la
refiere
Lugar de origen: Inglaterra
Nivel: Avanzado
Informante original
Nombre: No recuerda
Edad: No recuerda
Lugar de origen: Rusia
Contexto en el que se recogi— este/a cuento o
leyenda: Rusia
Lengua original: Ruso
Òƒrase una vez un campesino dej— caer su hacha en
el r’o. No pudo hacer nada porque el r’o era demasiado profundo en aquel lugar.
Se sent— en la ribera y se puso a llorar. Lo oy— llorar una ondina buena que
tuvo l‡stima del pobre campesino. Le mostr— un hacha de oro y pregunt—: ÒÀEs la
tœa esta hacha?Ó ÒNo, no es la m’aÓ, respondi— el campesino. Pues la ondina le
se sac— otra hacha, de plata. ÒÀEs Žsta tu hacha?Ó ÒNo, no es la m’aÓ, contest—
el campesino. Entonces la ondina le mostr— un hacha simple, de acero. El
campesino declar—: ÒÁEse es mi hacha!Ó La ondina le dio las tres hachas en
reconocimiento de que hab’a dicho la verdad. Volvi— el campesino a casa y
empez— a contar lo que hab’a pasado. Otro campesino estaba escuchando el cuento
del primero, y se decidi— a hacer lo mismo. Llevando su hacha se fue al r’o y
la ech— en el agua. Se sent— en la ribera y fingi— llorar. Otra vez le oy— la
ondina y le mostr— un hacha de oro. El campesino viendo la esplŽndida hacha
grit—: ÒÁS’ es la m’aÓ. Pero la ondina dijo: ÒTœ eres mentirosoÓ, y
desapareci—. As’ el campesino no recibi— nada, y adem‡s hab’a perdido su propia
hacha por una mentira.Ó
CUENTO RUSO
13 Informante intermediario
Nombre: David M.
Edad: No la refiere
Lugar de origen: Inglaterra
Nivel: Avanzado
Informante original
Nombre: No recuerda
Edad: No recuerda
Lugar de origen: Rusia
Contexto en el que se recogi— este/a cuento o
leyenda: Rusia
Lengua original: Ruso