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Montes Campaña, Silvia. “El cancionero tradicional de Zambra (Córdoba)”. Culturas Populares. Revista Electrónica 2 (mayo-agosto 2006). http://www.culturaspopulares.org/textos2/articulos/montescampana.htm ISSN: 1886-5623 |
El cancionero tradicional
de Zambra (Córdoba)
En este trabajo se incluyen composiciones recogidas en Zambra (Córdoba) que se formaron con fin lúdico principalmente. Hoy en día estas canciones sólo quedan en la mente de las personas mayores, para las que su recuerdo supone ya un considerable esfuerzo mental. Se trata del testimonio de personas entre 50 y 82 años, mayoritariamente de sexo femenino residentes en la citada aldea. En dichas composiciones, algunas compuestas en las llamadas “Veladas de Poetas”, se recoge el saber popular: enseñanzas de tipo general, el tema del humor materializado en la burla de lo feo, la estupidez, lo grotesco, lo escatológico, las suegras o el sexo, pero también temas como la amistad. Lo que parece claro es que queda mucho trabajo que hacer en este campo a la vista de la riqueza de los materiales recogidos.
Palabras clave
Canciones. Zambra. Córdoba.
Veladas de poetas. Saber popular.
This paper presents a collection of songs gathered
in Zambra (Córdoba) among people,
between 50 and 82 years old; most of them women. The majority of these
songs were created with a ludic purpose and some of them were made in the so
called “Veladas
de poetas” (the poet’s evenings); even when they accumulate popular
knowledge with general teachings, they also present humor through mockery of
what is ugly, stupid, grotesque or eschatological as well as topics like the mother in law or sex.
Yet, these songs also have other kinds of topics such as friendship.
Key words
Songs. Zambra. Córdoba.
Veladas de poetas. Popular Knowledge.
A lo largo de la historia los pueblos han sabido difundir sus experiencias cotidianas y sus actitudes ante la vida a través de medios muy variados. Uno de ellos es el medio oral, quizá el más importante por su inmediatez y espontaneidad. En este trabajo he tratado de recoger precisamente eso: la espontaneidad del pensamiento de un pueblo a través de sus coplas. En este sentido, es importante recordar que:
... [...] hay coplas amorosas,
satíricas, morales, sentenciosas, políticas, religiosas, patrióticas y de todo
género. La copla es tan antigua como nuestra historia literaria y se ha perpetuado
hasta nuestros días penetrando en la literatura popular de la que es una forma
poética de las más cultivadas. Del pueblo la tomaron los poetas eruditos, y así
compusieron coplas Juan de la Encina y Sta. Teresa de Jesús. [...] En su origen
fueron las coplas composiciones destinadas a ser puestas en música y cantadas
en regocijos y fiestas populares, y no sólo son producidas por hombres del
pueblo, sino también por poetas cultos. Se llamaron trovas cuando tenían por
objeto los galanteos y la vida cortesana, lo que dio origen al arte de trovar y
a la gaya ciencia a que tan aficionados eran los poetas del s. XV. El carácter
distintivo de la copla es la naturalidad; por eso rechaza las formas rebuscadas
y los pensamientos alambicados. Por eso las coplas que pudiéramos llamar
eruditas, eran una falsa expresión del género [...]. Generalmente consta la
copla de cuatro versos octosílabos, asonantados en los pares; también pueden
ser los versos asonantes o consonantes de 8, 11 o 12 sílabas, o bien octosílabos
alternados con heptasílabos. Puede constar la copla de 3, 4, 5 o más
versos. Hay coplas de villancicos, de redondillas, quintillas, sextillas y de
siete, ocho y nueve versos; las hay llamadas reales que constan de 2 estrofas
de a cinco versos, con una o dos consonancias...[1]
Comencé a recopilar los datos hace tres años en un pueblo de la subbética llamado Zambra. Me basaré en datos de dicha aldea a la hora de elaborar este trabajo. En Zambra viven unos 500 habitantes cuya ocupación principal son las tareas agrícolas. El cultivo más importante es el olivo, cuya recolección se lleva a cabo de noviembre hasta febrero o marzo. Es importante este dato ya que la mayoría de composiciones que van a ser analizadas se formaron con fin lúdico, es decir, para hacer más llevadero el peso de las tareas de recolección y como diversión en los días de fiesta. Hoy en día, con la nueva y ruidosa maquinaria (sopladoras, máquinas de varear, tractores...), desarrollada recientemente, no se conserva la costumbre de cantar en el campo, pero hace unos años era frecuente escuchar a las mujeres cantando estas formas poéticas orales. Era también frecuente cuando las mujeres iban a lavar al río o a la fuente. Sin embargo, hoy en día todo ha quedado en el olvido y estas canciones sólo quedan en la mente de las personas mayores, para las que su recuerdo supone ya un considerable esfuerzo mental. Se trata del testimonio de personas entre 50 y 82 años, mayoritariamente de sexo femenino (seis mujeres frente a dos hombres) residentes en la citada aldea.
La “torrezna” y la collá
La rebaná y la “machuna”
Ya podéis apretar
Que no sus fartan
acitunas.
(Rosario Montes Rodríguez,
54 años)
Por
otro lado, es importante destacar que en estas composiciones se recoge el saber
popular usado en la misma forma que los refranes o como “exempla” para los
jóvenes, como se refleja en la siguiente copla[2]:
El querer de los muchachos
Es como un día de invierno
Ya se rasa, ya se nubla
Ya escampa, ya está
lloviendo.
(Rosario Montes Rodríguez,
54 años)
La
mayoría de las veces los informantes hablan de “coplillas”, trovos o “chascarrillos”, si bien esta última
denominación es algo confusa ya que, en realidad, los chascarrillos son los
chistes. Aun así la denominación “coplilla” ya nos revela una serie de datos
importantes. Uno de ellos es la apreciación que se hace de la composición. Se
refieren a ella como algo nimio, de poca importancia. No consideran que las
coplas merezcan un estudio ni tampoco consideran vital recogerlas de algún
modo. Quizá porque piensan que siempre han estado ahí y también estarán en el
futuro y que, si desaparecen, será porque han dejado de vigencia. Se sorprenden
cuando notan el interés del investigador por anotar todo lo referente a la
copla. Con respecto al término “trovo” ver la cita supra.
En cuanto a la
forma, la copla anterior refleja todas las propiedades reflejadas infra; en cuanto al contenido, se
pone de manifiesto la variabilidad de los sentimientos de la juventud. Lo que
más llama la atención es el hecho de que esta afirmación no es reciente y, sin
embargo, puede ser aplicada a la actualidad, al igual que los refranes.
Estamos, pues, ante un saber popular
aplicable a otros tiempos y culturas expresado normalmente por personas
mayores. Se trata de una sabiduría práctica de la vida, frente a la sabiduría
teórica que dan la escuela o los libros. Hay que tener en cuenta que, hasta
hace relativamente poco, la forma de aprendizaje era práctica y generacional ya
que en el campo era rara la existencia de una escuela. La gente, sobre todo en
la zona analizada, vivía en cortijos alejados unos de otros, si bien en cada
uno de ellos convivían tres o más generaciones. Por tanto, el contacto con la
gente mayor era más frecuente y eso propiciaba la enseñanza. Esta familia no
nuclear estaba presidida por el miembro varón más viejo. Era durante las tareas
agrícolas cuando se cantaba, o bien en las reuniones familiares nocturnas[3].
Las
composiciones poéticas impregnan la vida diaria y las fiestas. El fin principal
es la diversión: se busca la simpatía dentro de la burla. Algunas coplas suelen
comenzar dirigidas a alguien en particular, es decir, una persona la inventa
dirigida a otra y después se generaliza su uso para situaciones similares. En
mi corpus he podido localizar dos composiciones cuyo autor es conocido[4]:
Antonio Ramón Montes Sicilia. Francisco Cárdenas Molina, de 82 años de edad me
reveló la identidad del creador del siguiente quinteto:
Por haber nacido después
Que nadie te ponga tachas
Pero te hago saber
Que tu cantidad de gachas
No caben en la sartén.
(Francisco Cárdenas Molina,
82 años)
Este
quinteto fue compuesto por A. R. Montes Sicilia para su hijo menor, que estaba celoso
de las atenciones de su padre con los hijos mayores. Las “gachas”[5],
además de ser un plato culinario, son los mimos. Otro quinteto del mismo autor
es el siguiente:
El bebé llora en la cuna
Y el joven quiere amar
El casado juntar fortuna
Y el viejo está en el rincón
Sin esperanza ninguna.
(Francisco Cárdenas Molina,
82 años)
En esta ocasión se compuso el quinteto para un casamiento que se celebró en el cortijo de Antonio Ramón Montes. El tema que trata es la evolución de las ilusiones a través de la vida y cómo los mayores las han perdido todas cuando llegan a cierta edad. Por otro lado, los mayores son considerados las personas más sabias, como se refleja negativamente (por omisión) en la primera copla del siguiente apartado.
Como ya decía en el apartado anterior, es muy corriente encontrar composiciones para dar escarmiento a los jóvenes, a modo de enseñanza. Una de ellas es la siguiente:
Los mocitos de hoy en día
No pueden comer melón
Porque se les cae la baba
Y manchan el camisón
(Carmen Mora Aguilar, 67
años)
Las composiciones anteriores son interesantes, sobre todo, para ver el proceso de creación y evolución de las composiciones orales. Sin embargo, a partir de ahora me centraré en composiciones orales anónimas (si bien es cierto que ya las dos últimas lo eran). Siguiendo con las coplas de tipo ejemplar, o que muestran una certeza ante determinados hechos:
El dinero es mú bonito
El dinero es un recreo
Aquél que tiene dinero
Es bonito siendo feo.
(Rosario Montes Rodríguez,
54 años)
El tema del dinero
es bastante recurrente y es sabido por todo el mundo que el dinero da poder.
Así, he podido observar el uso de expresiones como “con dinero se va a todas
partes”, o similares. El refranero en este sentido tiene numerosos ejemplos:
“Tanto tienes, tanto vales”, “El dinero llama al dinero”, “A los nietos de la
negra, el dinero los blanquea”, “Poderoso caballero es Don Dinero”, “Cuando el
dinero habla, todos callan”. Son sólo algunos de los muchos que se pueden
encontrar en la tradición española.
También es
significativo el uso de la fealdad como motivo. Es algo que tiene un efecto
cómico, aunque aquí no esté usado en ese contexto humorístico, sino más bien de
verdad salomónica. La fealdad como elemento cómico será tratada en el apartado Las
suegras. En
cualquier caso, todos los temas son tratados con exageración, al igual que en
los chistes y refranes. Otra copla ejemplarizante es la siguiente:
No te fíes de los hombres
Aunque los veas llorar
Que van llorando y diciendo:
¡Qué plante te voy a dar!
(Rosario Montes Rodríguez,
54 años)
Esta
copla, obviamente difundida por mujeres, presenta a los hombres como seres de
los que es conveniente no fiarse[6].
Lo relaciono con el pensamiento tópico de advertencia a las muchachas para que
mantengan "su honra".
Siguiendo
con las coplas de tipo ejemplar:
Anduvites escogiendo
como culo en canasta
¿Y adónde fuites a dar?
Con el culo en las ascuas.
(Rosario Montes Rodríguez,
54 años)
El estudio filológico
de la composición no puede pasar por alto de hecho de que aparezca un fenómeno
de metátesis[7]: “anduvites”
por “anduviste” (vulgarmente anduvistes) y “fuites” por fuiste. Además tenemos el
uso de palabras vulgares como “culo”. Lo que quiere decir la copla es que
después de tanto escoger y no contentarse con nada, siempre se escoge lo peor.
Por tanto, algo aplicable a nuestros días (y seguramente durante toda la
existencia del ser humano, inconformista de por sí). Otra composición de
enseñanza:
No te fíes del amigo
Que te alaba y te sonríe
Que después de la sonrisa
Puede hacerte una traición.
(Rosario Montes Rodríguez,
54 años)
En
esta copla se hace patente la falta de rima, pero tampoco es imprescindible
porque, en esta ocasión y, al contrario que en el resto, la copla era cantada.
El resto de coplas han sido recogidas recitadas, simplemente. Como vemos, el
tema es muy parecido al anterior, pero aquí referido a los amigos.
Sin
embargo, no todas las coplas cantadas iban sin rima. Aquí tenemos un ejemplo:
Bacalao, bacalao
Vino tinto y pan tostao
Los ojos de mi morena
Me tienen a mí chalao.
(Carmen Mora Aguilar, 67
años)
Destaca el uso de la
repetición al principio sin significado aparente, que sirve para abrir la
copla. Esta fórmula se usa mucho en las composiciones populares, en las que la
repetición es una parte muy importante de las mismas. Tenemos ejemplos en las
canciones populares infantiles, como “La Tarara”, entre otras muchas; por otro
lado, destaca el uso de la rima fónica con la omisión de la “-d-“ intervocálica
perdida para los participios (fenómeno común al andaluz y al resto de dialectos
del español, lo que puede ocasionar en un futuro la pérdida total de esa “-d-“
intervocálica).
Tras
observar el corpus recogido (unas sesenta composiciones) he podido constatar
que el elemento humorístico es el más presente, junto con el didáctico. El
humor está presente en la vida cotidiana y, como consecuencia, tiene también un
reflejo en las composiciones orales. Es costumbre, por otro lado, realizar
actos poéticos que podríamos relaciones en cierta medida con justas poéticas,
ya que durante las fiestas anuales los habitantes de la región suelen convocar
una serie de actos de este tipo. Tan presente está en la vida cotidiana esta
faceta cultural que se requería la presencia de estos poetas en diversos
ámbitos de la vida familiar.
Se reúnen varias
personas venidas de pueblos de los alrededores o de provincias cercanas para
tomar parte en estos actos. Un
ejemplo de la cotidianeidad de los poetas es la siguiente composición, parecida
a la quintilla en la rima, pero no en la forma:
Antonio se fue a Antequera
Casi sin ser menester
Para que Juan Alba viniera
Y luego Juan Alba es
Un hombre como cualquiera
Y eso lo vamos a ver.
(Francisco Cárdenas Molina,
82 años)
Es bastante
interesante porque se trata de un hombre que va a buscar un poeta (Juan Alba)
para el certamen. El autor de la copla (se cree que el que habla es un tal
“Loma”, otro de los poetas que va a tomar parte en la velada) está retando al
invitado y declarándose mejor poeta que él, y así lo va a demostrar. Son
conocidos popularmente como “poetas”, si bien su nombre no se ajusta
exactamente a la denominación que recoge el Diccionario de la R.A.E., ya que el
poeta es el creador de poemas y, a su vez, un poema[8]
es una “... composición literaria escrita en verso o en prosa, y
pertenecientes por su características al ámbito de la poesía. Se atiene a las
leyes del cómputo métricos y a las del ritmo y puede ser muy breve o muy
largo...”, y ya
sospechamos que la velada de poetas se realiza de una manera oral y espontánea.
Construyen básicamente cuatro versos de arte menor rimando entre sí los pares
en asonante, es decir, coplas. A veces la rima es fónica, esto es, debido a la
oralidad, no se reflejan las normas ortográficas, sino que la rima se atiene a
la pronunciación característica del andaluz. La rima asonante les permite una
mayor libertad de uso de las palabras, si bien es cierto que no es necesario tener
un nivel cultural elevado para realizar una buena intervención en este tipo de
actos. Es muy importante la predisposición natural.
Varios poetas[9],
siempre hombres, se enfrentan verbalmente sobre el escenario. Aluden a vicios o
defectos físicos o morales del contrario. Éstos pueden ser reales o no, ya que
lo único que se pretende es hacer reír al auditorio aunque, lógicamente, si son
reales la carcajada es mayor.
También se pueden basar en algún chiste, refrán o copla conocida. No se
trata de ataques personales que generen enemistad, sino ser más ingenioso que
el anterior. No hay vencedores ni vencidos, sino que se trata de pasar un rato
divertido. Además introducen temas de la actualidad política, cultural, social
y económica, ya sea a nivel regional o nacional. Al respecto, A. Cruz Casado:
...con
frecuencia son dos los troveros que se ensañan en una disputa amistosa, pero de
la que no están ausentes, en ocasiones, las puyas, las alusiones malévolas ala
vida íntima y personal de oponente y, alguna vez, los insultos...[10]
A veces, el público también interviene. Este público activo es claramente masculino y espontáneo. En el prólogo de Cruz Casado a la obra de Rodríguez Aguilera (op. cit.):
...El público corea cada estrofa, aplaude, ríe y está a la expectativa del debate invitando y colaborando en el aspecto lúdico de la fiesta...
Tiene
facilidad para la elaboración de estas coplas y puede tomar la palabra o
incitar con algún comentario a que se anime la “disputa”. Así se crea un
ambiente de diversión y expectación. Los asistentes aplaudían especialmente la
gracia “verde” o “picante” referida a la sexualidad. Esto, así como el machismo
tradicional que aún existe en la zona (sobre todo en la gente mayor, con otras
costumbres), hace que no sea muy frecuente la presencia de público femenino,
aunque he de decir que a las últimas veladas a las que he acudido, he podido
notar un aumento considerable del público femenino, si bien es cierto que sigue
predominando el masculino de una cierta edad (mayores de 50 años, sobre todo).
Como ya dije, no es requisito imprescindible que los poetas tenga un elevado
nivel cultural ya que los poetas procuran hacerse entender por el público y el
uso de tecnicismos o cultismos podría interferir en la correcta codificación
del mensaje por parte de los espectadores. De hecho, según señala Rodríguez
Aguilera[11]:
...Sería
conveniente hacer una distinción en cuanto al público asistente: gente culta y
de buena posición social y gente de la calle y trabajadora; esta última es la
que gusta de los poetas. Razones: la gente del campo posee unas características
similares a las del trovero, pues tiene las mismas costumbres, los mismo o
parecidos problemas, el mismo nivel cultural y del mismo ambiente...[...] Otra
de las razones de que el público asistente sea gente humilde, lo mismo que lo
es el poeta, es la siguiente: antiguamente estaba mal visto ser poeta, aunque
se tuviera la facultad de improvisar, si se tenía dinero, no se cantaba en
público. [...] El 80% son personas con más de 60 años, el resto adultos y pocos
niños. El 80 % son varones y el resto mujeres [...] por aquello del machismo, los hombres van solos [...]
prevalece la misoginia [...] Los cantaores se tiran fuerte
y a las mujeres les da vergüenza oír cosas “verdes”. [...] A la juventud le
gustan otras diversiones...
El
texto anterior nos dice que la juventud nos suele acudir a este tipo de veladas
poéticas, porque prefiere otro tipo de diversiones (fútbol, discotecas, etc.).
Todas
estas composiciones tienen en común el tono festivo y lúdico, como la
siguiente:
Tengo más frío que Dios
Y más sueño que San Roque
Pronto tiro la guitarra
Y el demonio que la toque.
(Antonio Rodríguez
Montes, 52 años)
El
tema de la suegra ha sido siempre muy usado con una función humorística,
burlesca. La suegra y los yernos y nueras han sido tratados en numerosas
ocasiones como temas centrales en chistes refranes y, como no, también en las
coplas populares. Se trata siempre de yernos o nueras a los que no quiere la
suegra, o bien burlas por parte de los primeros. Un ejemplo es el siguiente, en
el que también está el tema de la fealdad que ya mencioné supra:
Mi suegra a mí no me quiere
Porque soy rayente y feo
Y ella fue la que asombró
La música en el paseo.
(Martirio Mora Aguilar, 77
años)
La suegra no quiere al
yerno/nuera por motivos económicos:
Mi
suegra no me quiere
Porque
no tengo dinero
Pero
tengo un automóvil
Que
me lleva donde quiero.
(Carmen
Mora Aguilar, 67 años)
Y la siguiente:
Mi suegra ya no
me quiere
Porque
no tengo fortuna
En
queriéndome mi Pepe
Que
se muera la tía tuna.
(Carmen Mora Aguilar, 67
años)
Por buena que sea la relación con la suegra, siempre hay rencillas. De ahí la copla siguiente:
Si
mi novio fuera liebre
Y
mi suegra la vereda
Y
yo me volviera galgo,
Señores,
qué polvareda.
(Carmen Mora
Aguilar, 67 años)
La suegra es como un demonio, en boca de la nuera (nótese que es más normal pensar que el moño lo hace una mujer, y no un hombre):
Todas las
suegras son malas
Y
la mía es un demonio
De
cuatro pelos que tiene
Quiere
que le haga un moño.
(Rosario Montes Rodríguez,
54 años)
En la siguiente copla la suegra es considerada un animal, en este caso un caballo: