Rosa, Celso. ÒLa cultura rap: comunicaci—n y lenguaje de los bordesÓ. Culturas Populares. Revista Electr—nica 4 (enero-junio 2007).

http://www.culturaspopulares.org/textos4/articulos/rosa1.htm

 

ISSN: 1886-5623

 

 

 

La cultura rap: comunicaci—n y lenguaje de los bordes

 

Celso Rosa

Doctor en Comunicaci—n y Semi—tica del PUC – S‹o Paulo,

Investigador del Centre de Estudios de la Oralidad del PUC – S‹o Paulo e

Profesor universitario del Centre Universitario FIEO – S‹o Paulo

 

 

Resumen 

Estudio sobre la joven cultura rap de S‹o Paulo, sobre su nacimiento, evoluci—n, c—digos estŽticos y discursivos. Sobre su relaci—n con sus modelos brit‡nicos y norteamericanos, y sobre sus rasgos de originalidad, segœn es cultivada en los espacios pœblicos que est‡n en los ÒbordesÓ de la metr—poli.

Palabras clave: S‹o Paulo. Brasil. Rap. Hip Hop. Funk. Mœsica Popular. Semi—tica. Borde.

 

Abstract

Study of youth rap culture of S‹o Paulo. Analyse of its birth, evolution, aesthetic and narrative codes, attending to its British and North American models, and to its original features. Discussion of public stages as ÒbordersÓ of big towns.

Keywords: S‹o Paulo. Brasil. Rap. Hip Hop. Funk. Popular Music. Semiotics. Border.

 

 

 

 

E

l estudio de una cultura propone infinidad de conexiones en sus expresiones en el espacio. Ese espacio, una especie de mapa de movimientos, que presento como propuesta de discusi—n, nace en las fronteras de las grandes ciudades, como S‹o Paulo. Es en ese espacio que grupos de j—venes, a inicios de la dŽcada de 1980, comenzaron a crear un proyecto de concienciaci—n y de aglutinaci—n de los excluidos, inspirado por un movimiento estadounidense similar, en torno a la cultura Rap.

Este trabajo, que tiene como objetivo realizar lecturas de la comunicaci—n de una determinada cultura, la Cultura Rap, creada en la periferia de las grandes ciudades, parte de las reflexiones de los fil—sofos franceses Gilles Deleuze y Felix Guattari, para abordar las mœltiples dimensiones de un objeto como es la Cultura Rap.

 

Centro de la ciudad de S‹o Paulo. Fotograf’a de Elcio Silva

 

 

TratarŽ de desarrollar una reflexi—n en que los focos de atenci—n ser‡n las relaciones de lenguajes que siempre est‡n en movimiento dentro de una sociedad. A travŽs de ese flujo de intenciones se puede observar la idea de recepci—n del mundo de las cosas, lo que provoca cambios en el conjunto de reciprocidades de las muchas ciudades cerradas que se solapan sobre las grandes ciudades contempor‡neas. Aunque exista la tendencia a observar determinados grupos cerrados desde una perspectiva democr‡tica, sujetos a eventuales contaminaciones, lo cierto es que, en un primer momento, siempre hay centros jerarquizados, con c—digos, leyes y normas.

La Cultura Rap la promovieron, inicialmente, un grupo cerrado de j—venes que se concentran en los bordes de las grandes metr—polis, y que se rigen por medio de c—digos, leyes y normas emanados de sus centros jerarquizados. En sus expresiones art’sticas, esos j—venes explotan cuestiones relacionadas con un macropoder –el Estado– y con la din‡mica de varios espacios, donde inclusi—n / exclusi—n, desigualdad social, violencia y marginalidad son realidades candentes.

Las teor’as de las sociedades cerradas muestran que esos grupos localizados en los bordes de las grandes ciudades no quieren una relaci—n que estŽ fuera de sus discursos, que se dirigen siempre a un centro. Esos grupos son cŽlulas sociales que pasan por el filtro de una jerarqu’a construida. Y, en esos estudios de sistemas, se verifica la distribuci—n de la inclusi—n y exclusi—n analizada por el fil—sofo francŽs Edgar Morin:

 

Las sociedades s—lo existen, y las culturas s—lo se forman, conservan, transmiten y desarrollan, a travŽs de las interacciones cerebrales / espirituales entre individuos. La cultura, que es caracter’stica de la sociedad humana, es organizada / organizadora v’a el veh’culo cognitivo que es el lenguaje, a partir del capital cognitivo colectivo de los conocimientos adquiridos, de las aptitudes aprendidas, de las experiencias vividas, de la memoria hist—rica, de las creencias m’ticas de una sociedad. As’ se manifiestan Òrepresentaciones colectivasÓ, Òconsciencia colectivaÓ, Òimaginario colectivoÓ[1].

 

Esos grupos (localizados en los bordes de las ciudades) est‡n formados por diferentes grupos Žtnicos que, de 1950 a 1980, emigran de otros estados del pa’s hacia la industrial S‹o Paulo. En su equipaje traen herencias culturales de sus lugares de origen. En esta nueva realidad, la inmensa mayor’a de las familias ir‡ a habitar los espacios m‡s distantes del centro de S‹o Paulo. Con la expansi—n de la ciudad, en estas tres dŽcadas, se inicia tambiŽn la explosi—n demogr‡fica y la creaci—n de guetos en sus fronteras.

 

Periferia. Cap‹o Redondo/ S‹o Paulo. Fotograf’a: Folha Imagem/Lalo de Almeida.

 

Es en la periferia donde a las tradiciones culturales que llegan se les da un tratamiento intercultural. Los j—venes establecen contactos de intercambio y, a partir de esos contactos, producen una cultura singular, h’brida, segœn constata el ensayista argentino NŽstor G. Canclini en sus estudios sobre la modernizaci—n social de los pa’ses de AmŽrica Latina.

No obstante, las lecturas propuestas por Deleuze y por Guattari se–alan conexiones, relaciones de multiplicidad, singularidades, individualizaciones por medio del tiempo / espacio elaborado como un rizoma, como un conjunto de redes y como desterritorializaci—n bajo la esfera de la conexi—n. Esas terminolog’as nos llevan a pensar en una posible Òcontaminaci—nÓ de los incluidos y de los excluidos en un sistema.

Toda y cualquier cultura se mueve porque esto se hace a travŽs de redes o de significaciones de experiencias –la instancia de la vida bajo formas rituales, la noci—n de la presencia de tiempo / espacio, las conexiones con los materiales y con sus niveles y planos de inmanencia (un campo de mediaci—n y cambios simb—licos).

Ese movimiento tambiŽn apunta hacia una idea de flexibilidad de la identidad de un grupo y de su diferenciaci—n. Las cuestiones de la identidad y de la diferencia fueron ampliamente tratadas por Jacques Derrida. Analizando el concepto de identidad, Derrida nos propone una reflexi—n sobre las pr‡cticas de significaci—n y los sistemas simb—licos que operan por medio de fronteras, de aquello que se constituye dentro en relaci—n con el entorno que se proyecta fuera.

En la Cultura Rap en general, el proceso es elaborado a partir de una experiencia del sujeto. Esto es, de conflictos localizados en el interior de esas comunidades, de las cuales Žl mismo forma parte. Se trata de una experiencia marcada por el hecho de vivir en barrios pobres y aislados, de convivir con salarios por debajo de la media, de estar en primera l’nea de confrontaci—n con los grupos de tr‡fico de drogas.

Abordar el estudio de las tribus urbanas es localizar la actuaci—n desarrollada por grupos de j—venes en el mundo contempor‡neo. Es verificar las nuevas formas culturales y de comunicaci—n determinadas por esos textos y ÒtribusÓ. Es observar todas sus posibles ramificaciones, construidas dentro de redes contempor‡neas. Es elaborar un an‡lisis de relaciones mœltiples que localicen los elementos interrelacionados dentro de esos espacios. Temas cruciales en estos inicio del siglo XXI, pues de ah’ surgen los nuevos grupos j—venes y urbanos marcados por la fusi—n de culturas.

Sobre esta base cabe reflexionar acerca del lugar que ocupa la Cultura Rap en los bordes, es decir, en los espacios de exclusi—n de las grandes metr—polis, a travŽs de la fabricaci—n de lenguajes, de signos y de repertorios.

 

Fachada pichada del caja en centre del S‹o Paulo. Fotografia: Celso Rosa

 

Es una labor que se realiza de manera colectiva, mediante la participaci—n en el discurso. Los espacios y los cuerpos de los bordes es preciso entenderlos a la luz de los problemas y de las soluciones arraigados dentro de esa estructura social. Mœsica, ritmo, poes’a, gestos producidos por el cuerpo durante la danza / performance, estilos de la indumentaria singular, arte, lenguaje, escritura, surgidos de determinada conciencia social y de comportamiento.

Observar los c—digos de adaptaci—n brasile–a, teniendo como referencia la expresi—n de esa cultura que se inici— en los Estados Unidos durante la dŽcada de 1970, desvela las conexiones de multiplicidad entre territorios diferenciados, como puede observarse en los trabajos realizados por grupos como Racionais MCÕs, de la ciudad de S‹o Paulo y Public Enemy, de la ciudad de Nueva York.

En cualquier caso, la ciudad de Nueva York, incluso los EEUU, son referencias aparte, pues, por m‡s que el acontecimiento sea el mismo, los protocolos son diferenciados: en el territorio estadounidense la cuesti—n se consolida tras una larga historia de luchas de los afroamericanos por la conquista de sus derechos civiles, mientras que en Brasil se realiza en un proceso complejo, no tanto en torno de una l’nea demarcatoria de color, sino en un estado de percepci—n m‡s ambiguo de la clasificaci—n racial[2].

En un primer momento, la elecci—n de Racionais MCÕs  es una forma de delimitaci—n del proyecto, principalmente porque ellos forman parte de la primera generaci—n de rappers de S‹o Paulo, y constituyen una pieza importante de la identidad cultural de una poblaci—n perifŽrica como el barrio de Cap‹o Redondo, que tiene ciertas similitudes con lo acontecido en el Bronx de Nueva York. Adem‡s, se trata de un grupo que desde hace una dŽcada y media est‡ produciendo una serie de trabajos encaminados a elaborar una estŽtica ÒantimediosÓ, a la construcci—n de otra relaci—n con los medios de comunicaci—n, situada fuera del engranaje m‡s comercial de la industria cultural.

Racionais MCÕs es un grupo considerado radical, dedicado a la divulgaci—n de mensajes que abordan las cuestiones de la violencia, el desempleo, la religi—n, la cotidianidad,  las minor’as. Sus narraciones transitan por el mapa de los espacios fronterizos de las grandes metr—polis contempor‡neas.

Es importante resaltar que la Cultura Rap en Brasil estuvo impulsada por el movimiento punk[3] paulistano, que iniciaron un grupo de j—venes marginales que Òtomaron por asaltoÓ la ciudad de S‹o Paulo en el tr‡nsito de las dŽcadas de 1970/80. Surgido a finales de la Žpoca del rŽgimen militar, y en tiempos de grandes dificultades de inserci—n en el mercado de trabajo, esos j—venes rebeldes protestaban contra la exclusi—n social.

 

En S‹o Paulo el movimiento ya manifiesta su rebeld’a a partir del uniforme (todo negro: el chaleco de cuero, los vaqueros, la camiseta, el tenis o zapatos de plataforma; los broches con emblemas de grupos y de pandillas), del comportamiento agresivo, de la mœsica contestataria y acelerada, seca y ensordecedora[4].

 

Conforme revela el periodista e investigador de esa corriente art’stico-cultural, el brasile–o Antonio Bivar, la mayor’a de los punks eran j—venes obreros subempleados, que se reun’an en el centro de la ciudad para protestar o llamar la atenci—n sobre sus problemas. As’ surgen grupos de todos los rincones de la ciudad, como Restos do Nada, Olho Seco, Ratos do Por‹o e Inocentes, entre otros, que, inicialmente, divulgaron sus propuestas art’sticas sobre escenarios de la periferia. El principal espacio de exposici—n de sus actitudes eran los lugares centrales de la ciudad de S‹o Paulo, como la calle S‹o Bento, frente a la estaci—n del metro, y la entrada de las Grandes Galer’as, de la calle 24 de Maio.

Esas dos ‡reas centrales se revelan como los locales de explosi—n de tendencias consideradas radicales y surgidas de espacios ubicados en los bordes: el Punk y el Rap. Aun con diferencias, esos grupos critican las desigualdades e injusticias sociales. Esos movimientos adaptados de modelos for‡neos (el Punk londinense y el Rap estadounidense) fueron parte de una nueva movida musical que, una vez trascendieron la periferia, se convirtieron en acontecimientos vivos en todo el pa’s, hechos por y para una juventud que se convirti— en influyente agente productor de cultura en la sociedad contempor‡nea.

Considerado el mayor grupo de rap de Brasil, Racionais MCÕs –dos de sus integrantes ven’an de la zona sur, y otros dos de la zona norte de S‹o Paulo– inici— sus actividades como grupo en 1989, en encuentros de mœsica negra joven en eventos de cultura callejera, en la estaci—n del metro de S‹o Bento, en el centro de la ciudad de S‹o Paulo.

En aquella Žpoca, tales grupos estaban integrados en su gran mayor’a por mensajeros (office-boys) que viv’an en la periferia. En ese espacio central de la ciudad produc’an expresiones art’sticas inspiradas en el modelo estadounidense. En esa ‡rea practicaban concursos de danza break, en las que los bailarines realizaban una serie de gestos quebrados y rob—ticos de acuerdo con el ritmo de la mœsica, siempre a un nivel cercano al suelo, con secuencias de movimientos en espiral; junto con esa danza aparec’an los rappers, con sus pick ups, que presentaron sus mœsicas organizadas a partir de fragmentos de discos de black music de los a–os de 1970.

 

Danza break. Fotograf’a de Celso Rosa

 

Racionais MCÕs est‡ compuesto por un DJ (disc jocker) y tres MCÕs (maestros de ceremonia); o sea, tres vocalistas. Trabajan con el universo del rap, estilo derivado del funk, y elaboran discursos cantados sobre una base pregrabada.

Conocido como el grupo del barrio Cap‹o Redondo, periferia de la zona sur de S‹o Paulo, presenta canciones en su mayor’a autobiogr‡ficas, muy enraizadas en lo cotidiano local. Es importante destacar que adem‡s de Racionais, el dœo Thayde y DJ Hum, tambiŽn de la zona sur de S‹o Paulo, son las dos grandes referencias del rap en Brasil.

El grupo neoyorquino Public Enemy, formado en la parte sur del barrio del Bronx, trabaja con una gama de temas del universo estadounidense: discriminaci—n, racismo, violencia. Creado en 1987, Public Enemy se dio a conocer entre el pœblico estadounidense por su mœsica radical y controvertida, marcada por la protesta pol’tico-social.

Public Enemy intenta evitar lo masivamente comercial y medi‡tico. Junto con el grupo Run DMC, tambiŽn neoyorquino, acometi— un proceso de cambios significativos en la mœsica popular estadounidense.

El rap construy— una fuerza en su nœcleo de acci—n –la periferia– que posibilit— el nacimiento de una nueva cultura. Esa cultura dialoga con el hip hop, pero tiene un escenario singular caracter’stico compuesto por una serie de elementos que s—lo son posibles dentro de la cruda realidad de su universo. Universo de relaciones y de interacciones del que brotan subdiscursos espec’ficos de la Cultura Rap, que se desborda hacia la poes’a, la narraci—n, las onomotapeyas, la impostaci—n de la voz, las im‡genes pintadas o grafitadas.

 

Actuaci—n del grupo Racionais MC«s en plaza del Pacaembu de S‹o Paulo.

Fotograf’a de Celso Rosa.

 

Entre el escenario y su entorno surgen todo tipo de relaciones y de proyecciones: de subdiscursos, de micropol’ticas, de denuncias e interpretaciones de problemas sociales.

En su dominio, lo m‡s expresivo es el cuerpo del individuo, del grupo, incluso de la poblaci—n, a travŽs de una variedad de lenguajes. Esos cuerpos son cuerpos comprometidos, que producen permanentemente discursos de esas comunidades perifŽricas. Sus expresiones se canalizan a travŽs de la mœsica (palabra, sonido, ritmo, poes’a), de textos gestuales caracter’sticos de las picha�›es y grafitis, de danzas con movimientos quebrados, pausados y en un comp‡s equilibrado, de moda que les diferencia de la masa, de c—digos cerrados basados en gestos, en se–ales, en  un lenguaje cifrado en la creaci—n de una nueva comunicaci—n.

Los grupos de rap, principalmente los de la primera generaci—n, como Racionais MCÕs, generan esos subdiscursos codificando varios niveles o modos de ver el mundo. Sus producciones experimentan en un tiempo y en un espacio modificados: en un tiempo reconciliado por mœltiples aprensiones, y en un espacio intensamente desdoblado: en una cartograf’a de la mediaci—n.

 

Traducci—n: Idalia Morej—n Arnaiz

 

 

 

Bibliograf’a

 

Bivar, A. O que Ž Punk. S‹o Paulo, Editora Brasiliense, 5» Edi�‹o, 2001.

 

Carmo, P.S. Culturas da Rebeldia: a Juventude em Quest‹o. S‹o Paulo, Editora SENAC, S‹o Paulo, 2001.

 

Deleuze, G. & F. Guattari. Mil Plat™s. Capitalismo e Esquizofrenia. Trad. de AurŽlio Guerra Neto. Rio de Janeiro, vol. 1, Editora 34, 1» Reimpress‹o, 1996.

 

Capitalismo e Esquizofrenia. Trad. De Suely Rolnik. Rio de Janeiro, vol. 3,  Editora 34, 1» Reimpress‹o, 1996.

 

Morin, E. O MŽtodo IV. As idŽias: A Natureza, Vida, Habitat e Organiza�‹o. Publica�›es Europa-AmŽrica, 1991.

 

Santos, M. O Brasil: Territ—rio e Sociedade no in’cio do SŽculo 21. S‹o Paulo, Editora Record, 2001.

 



[1] Edgar Morin, O MŽtodo IV, p. 17.

[2] Debo esta reflexi—n a las ideas del ge—grafo brasile–o Milton Santos, quien consideraba la geograf’a como una disciplina cr’tica y, a partir de ella, propon’a una discusi—n m‡s amplia sobre el conjunto de la la sociedad. A esto hay que a–adir el debate, vivo y polŽmico, acerca de las cuotas ÒracialesÓ en las universidades brasile–as.

[3] ÒPunk es una palabra de la lengua inglesa que significa madera podrida, pero tambiŽn puede designar algo sin valor o alguna persona descalificada. Punk: inepto, podrido, sucio e insanoÓ, in Culturas da Rebeldia. A juventude en Quest‹o, de Paulo SŽrgio do Carmo, p. 124.

[4] Antonio Bivar, em O que Ž Punk, p. 94.