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Toumba Haman, Patrick. ÒEl gouma, baile estacional y baile de gemelos de
los guidar del norte de CamerœnÓ. Culturas Populares. Revista Electr—nica 4 (enero-junio 2007). http://www.culturaspopulares.org/textos4/articulos/toumba.htm ISSN: 1886-5623 |
El gouma, baile estacional
y baile de gemelos
de los guidar del
norte de Camerœn
Patrick Toumba
Haman
Minist�re des Enseignements Secondaires
YaundŽ (Camerœn)
Resumen
La tradici—n es la identidad de un pueblo, es decir, las diferentes
manifestaciones por las que es reconocible a travŽs del tiempo. El presente
art’culo describe el gouma
en todas sus dimensiones: el nœmero de bailadores, la indumentaria, los
instrumentos utilizados y el per’odo en el que est‡ autorizada esta ceremonia.
Adem‡s de los momentos de celebraci—n lœdica, el gouma es un baile que se ejecuta durante la danza
de los gemelos, criaturas con dotes particulares que tienen un significado
social particular en çfrica. Este art’culo muestra las creencias y costumbres
del pueblo guidar; pero, m‡s all‡ de ello, revela toda una filosof’a del
pensamiento africano.
Palabras clave: Guidar, Camerœn, baile, rito, fiesta,
maldici—n, brujer’a, medicina popular.
Abstract
Tradition can be
understood as the identity of community or, as the different manifestations
that contribute to define it and perpetuate it throughout time. This article
presents the gouma in all the aspects that characterise it: the number of
dancers, their clothing, the instruments used, and the period in which this
ceremony is authorized. Apart from its role of entertainment, the gouma is
executed during the dance of the twins, creatures with extraordinary qualities
that grants them a particular status in the African continent. This article
evidences the beliefs and customs of the guidar people, but beyond it, shows an
entire philosophy of the African thought.
Keywords: Guidar, Cameroon, Dance, Rite, Festival, Curse,
Witchcraft, Folk Medicine.
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E |
l gouma es un baile tradicional del pueblo guidar (al que yo pertenezco) del
norte de Camerœn, que lo sigue practicando hoy en d’a, entre otros muchos
bailes que siguen vivos en nuestra tradici—n. Es un baile ceremonial.
Antiguamente era considerado como una especie de estrategia codificada de
convocatoria en tiempos de guerra. Pero luego fue adquiriendo otros
significados, y acab— convirtiŽndose en un ritual de gozo y alegr’a.
Es herencia de nuestros antepasados. Comienza a ser bailado
de modo ritual a partir de la celebraci—n de la fiesta que llamamos derɗew, que suele desarrollarse en septiembre o
en octubre, de acuerdo con la duraci—n y con la cantidad de las lluvias ca’das.
Nunca puede ser bailado antes de la celebraci—n del derɗew.
El derɗew es una fiesta tradicional que marca el punto de inicio de todas las
dem‡s fiestas del pueblo guidar. Est‡ dirigida por los ancianos conocedores de
los viejos cultos. Consiste, b‡sicamente, en reunir los primeros productos de
la cosecha (mijo, cacahuetes, ma’z...) para hacer con ellos determinados
rituales.
Los rituales que voy a describir son los que hoy se
celebran en mi clan, el Ôbəzar na
tembewÕ. Duran tres d’as. La ma–ana de la fiesta, hombres y mujeres acuden
ataviados con su indumentaria tradicional al lugar de la fiesta. Se reœne el
pueblo. El məsdəlva,
conocido como Òel jefe de la tierraÓ, que se sienta debajo de un gran ‡rbol,
toma la palabra, da la bienvenida a los campesinos, y les recuerda el objeto de
la ceremonia. Luego, autoriza la apertura de las mismas.
Ese d’a se celebra una carrera h’pica, de unos veinte o
treinta j—venes a caballo. Se cree que ese d’a es imposible que nadie muera, ni
siquiera aquella persona que pudiera sufrir un accidente tr‡gico.
DespuŽs de la carrera, se reœnen los productos de la
recolecci—n, que se ponen en una cesta, junto con ceniza. Tras volver a
escuchar algunas palabras del məsdəlva, algunos hombres
de edad madura se encargan de llevar la cesta al lugar llamado Doummo, cerca del pueblo Karba. Se dice que ello
es una estrategia para alejar las enfermedades del pueblo.
Al regresar, los hombres no siguen el mismo camino que a la
ida, porque ello puede resultar fatalmente peligroso en aquel instante. Se
dice, adem‡s, que si la cesta es arrojada sobre alguna persona, Žsta enfermar‡
de una locura que nunca se curar‡. Tal cosa nunca sucede, y s—lo se dice para
enfatizar el car‡cter sumamente perjudicial y comprometido del contenido de la
cesta.
Al d’a siguiente se enciende un gran fuego en un lugar
llamado kapta, que en mi lengua significa Òdonde no crecen las hierbasÓ, en el pueblo de Karba. Se trata de una se–al que significa que la gente puede empezar a
cazar saltamontes.
El tercer d’a los campesinos consumen vino de la tierra (de
Kong-Kong, Debelze y Karba especialmente). Bebe todo el mundo.
Unos d’as despuŽs se van acabando las lluvias y entrando la
estaci—n seca. A partir de entonces es cuando la gente tiene ya autorizaci—n
para consumir los productos de la tierra.
Es creencia muy arraigada que mucha gente puede morir si no
se celebra la fiesta. Tras la celebraci—n del derɗew, ya puede comenzar a bailarse el gouma, aunque en cada pueblo hay un calendario diferente para ello.
El gouma se baila entre
diciembre y abril, mes en el que empiezan a caer las primeras lluvias.
Diciembre es el mes en que se baila en el pueblo de Douva; enero, el del pueblo
de Kong-Kong (que es mi propio pueblo); febrero, el de Djougui; marzo, el de
Guiziga; y abril, el de Guider. En realidad, todos los pueblos de la etnia
guidar bailan el gouma, en un mes o en otro. Pero
aquellos que he citado son los que hacen celebraciones m‡s importantes y
representativas. Guider es, por cierto, la sede administrativa e institucional
de todo el departamento.
Los miembros de los otros pueblos vecinos pueden sumarse a
los ritos del gouma en cualquiera de estos lugares.
Es decir, que en diciembre se puede empezar a bailar el gouma en Douva, y las mismas personas pueden acudir, si quieren, a otros
pueblos en que se baile en fechas posteriores. Los cinco pueblos que he
mencionado son los que atraen a m‡s participantes de otros pueblos.
El gouma puede ser ejecutado
como simple fiesta para distraer al pueblo. El que toca el tambor suele subirse
sobre un mortero para poder tocar el instrumento, debido a su altura. En cuanto
se escucha esa se–al, empiezan a acudir los campesinos. No es raro, por eso, ver a la gente practicarlo en los mercados y en
otros lugares pœblicos.
Pero tambiŽn puede celebrarse en ocasiones especiales,
tales como la fiesta de la recolecci—n y los bailes de gemelos.
Los bailes de gemelos son comunes en el çfrica
subsahariana, aunque en cada pueblo revisten formas diferentes. Entre los
guidar, los bailes de gemelos se desarrollan en dos fases. La primera fase la
consideramos como una fase de pura liberaci—n, tanto de los padres como de los
propios gemelos. Es liberaci—n de los padres porque, durante los dos meses que
preceden a esta primera ceremonia, el padre y la madre se hallan sujetos a
reglas que deben cumplir estrictamente: por ejemplo, no deben comer en un mismo
plato, ni compartir un mismo vaso con otras personas; y no deben saludar a
nadie mediante apretones de mano. Se cree que, si se incumplen estas reglas,
las personas con las que coman o a las que saluden caer‡n enfermas.
El baile de los gemelos supone tambiŽn una liberaci—n para
los ni–os, porque en esta ceremonia se produce su primera salida del hogar en
que han nacido. Este rito, llamado Òceremonia para ense–arle el sol a los
reciŽn paridosÓ, se desarrolla junto a un hormiguero. El padre de los gemelos
est‡ respaldado por un padrino, y la madre por una madrina. El padrino y la
madrina han de ser personas que hayan dado tambiŽn a luz a gemelos. Son ellos
quienes toman a los padres por la mano y quienes los llevan hasta el hormiguero
elegido como escenario para la ceremonia. La madre es quien permanece en el
centro de esta fase, que tiene lugar a lo largo de dos d’as. En un recipiente
lleno de agua, se colocan calabazas blancas que son golpeadas para extraer
sonido siguiendo el ritmo del gouma. La persona que
debe transportar el tambor al hormiguero es quien ha sido elegido para hacerlo
tras plantear una consulta a los dioses. DespuŽs de esta breve ceremonia que
tiene lugar en el hormiguero, todo el mundo se traslada al pueblo, en el que se
celebra el baile durante horas.
Todo esto constituye una gran fiesta para la gente del
pueblo. Pero hay que tener cuidado, porque los brujos suelen aprovechar los
momentos de diversi—n de la gente para atrapar sus almas mediante sus artes
m‡gicas.
La segunda fase se desarrolla uno o dos a–os m‡s tarde, y,
por lo general, es considerada m‡s importante que la primera.
En el caso en que los padres no dispongan de medios para
celebrar esta segunda parte de la fiesta, habr‡n de seguir acumulando bienes
para celebrarla en el momento que sea, pero antes del casamiento de los
gemelos.
Las pautas que se siguen son parecidas a las que se
cumplieron durante la primera fase. Tras regresar del hormiguero, se forman dos
grupos de bailadores: el de la familia del padre, y el de la familia de la
madre. Cada uno baila con su grupo, y Žse es el momento en que reciben los
regalos: los familiares del padre obsequian a Žste, y los familiares de la
madre, a Žsta: pa–uelos, joyas, dinero, o animales como cabras o vacas...
La no celebraci—n de este rito puede ser peligrosa, porque,
si no se realiza, los gemelos podr’an causar algœn perjuicio serio a sus
padres. Los de sexo masculino al padre, y los de sexo femenino, a la madre. El
da–o que pueden causar puede ser incluso mortal. Pero se cree que las parejas
de gemelos de ambos sexos son menos peligrosos.
En la actualidad, se han producido mezclas y sincretismos
con las nuevas creencias religiosas que han ido difundiŽndose en mi pueblo. Hay
familias que procuran mantenerse apartadas de este tipo de tradiciones y, tras
el nacimiento de gemelos, prefieren que un sacerdote celebre una misa en la que
bendiga a las criaturas. Pero luego, tras salir de la iglesia, suele
organizarse una gran fiesta en la que la gente baila el gouma.
Todo esto se debe a la creencia, muy extendida, de que los
gemelos son personas con dotes y cualidades m’sticas particulares. Se piensa
que pueden obrar milagros de diversa ’ndole. Pueden provocar, por ejemplo, la
ca’da de la lluvia en plena estaci—n seca. Por eso gozan de un estatus social
muy prestigioso.
Sea cual sea la raz—n por la que se celebra el gouma (como fiesta estacional o como fiesta de gemelos), est‡ prohibido
practicar este baile fuera del per’odo que le corresponde. Se dice que quien se
atreva a hacerlo recibir‡ una gran sanci—n, pues ello ser’a tomado como una
transgresi—n o como un acto de rebeld’a contra la tradici—n de los antepasados.
Por eso, los ancianos del pueblo le aplicar‡n un castigo llamado təkpasən.
El təkpasən es una estrategia de control de cualquier
mal comportamiento dentro de la comunidad. Se aplica cuando un comportamiento
es considerado falto de respeto contra las tradiciones y contra las personas.
El incesto es considerado uno de esos malos
comportamientos. Conozco a una persona que se acost— con su prima (que tiene
estatuto de ÒhermanaÓ dentro del clan) y la dej— embarazada. Los padres de
ambos amantes echaron el təkpasən contra la joven embarazada, que muri—. La
raz—n que adujeron fue que el joven ten’a posibilidad de casarse con otra mujer
que no fuera de su tribu. Y que permitir que la joven diera a luz a un hijo
concebido de su ÒhermanoÓ supondr’a un grave deshonor para las dos familias.
El təkpasən es una especie de maldici—n oral, que
cuando es pronunciada alcanza siempre, de manera infalible, a quienes
cometieron la falta. La maldici—n oral se combina con el uso de una planta que
se llama miya na təkpasən məs de wulaŋni, que es una planta xer—fila, de la familia
de las cact‡ceas, que tiene tallos, al contrario que otras de las especies
vegetales que se emplean en actividades m‡gicas, que suelen tener hojas. El
caso es que se mezclan y se machacan sus tallos, sobre una piedra de base, con
otra piedra roja que se llama holɦo. Durante este proceso, quien lo hace va
pronunciando el apellido de la persona a la que se quiere perjudicar o matar,
pidiendo que la acci—n que se est‡ ejecutando repercuta sobre su v’ctima.
Luego, tras terminar de machacar las hojas, coge lo que queda de ellas en la
mano y lo arroja al aire, emitiendo palabras del tipo de: Òque lo que estoy
arrojando da–e a tal personaÓ.
La v’ctima caer‡ enferma de manera inmediata, estŽ donde
estŽ; y morir‡ en cuesti—n de minutos.
Cada
pueblo guidar tiene un jefe de la tierra, que es diferente del jefe llamado məsdəlva. El jefe de la tierra es nombrado por un alto funcionario de la
administraci—n. Por tanto, es el representante y mediador de Žsta ante del
pueblo. Por el contrario, el jefe məsdəlva
es el que tiene mando en el pueblo. Todas las grandes decisiones del pueblo las
toma Žl.
Antes del baile, el məsdəlva
hace consultas en un lugar llamado Matouya, alejado
del pueblo, en alguna cueva o lugar selv‡tico de dif’cil acceso. Un lugar en el
que se hallan los esp’ritus del pueblo. Con ellos habla Žl (el məsdəlva), para que le digan si el baile se efectuar‡ en las condiciones m‡s
apropiadas. En ese mismo lugar se hacen sacrificios, con el fin de evitar que
los brujos acudan al baile.
El məsdəlva es quien organiza los bailes del gouma en el pueblo. Es Žl quien protege los instrumentos del baile, al igual
que la indumentaria que visten en tales ceremonias las personas que bailan.
Tales vestidos son confeccionados por algunos varones (s—lo varones) del
pueblo, y de modo tradicional, a partir del algod—n que se cultiva en los
pueblos guidar.
Hay que hacer preparativos rigurosos para el baile. Antes
que nada, los bailadores han de portar la indumentaria especial, tal y como se
aprecia en la fotograf’a nœm. 1. Los hombres portan una corona y una pluma en
la cabeza. Llevan una especie de complemento en los pies, compuesto de pajas
tejidas con granos de algunas frutas, que producen sonido y refuerzan el ritmo
del tambor. Llevan una lanza en la mano.
Adem‡s, hay que poner a punto el tambor, que mide
generalmente alrededor de dos metros de altura: se calienta el tambor con un
fuego lento y dŽbil, y se aplica goma sobre su superficie para que tenga buena
resonancia.
El nœmero de bailadores es de ocho parejas: ocho hombres de
edad madura y ocho jovencitas cuya edad generalmente no alcanza los diecisŽis
a–os (fotograf’a nœm. 2). Antiguamente, lo normal era que estas j—venes fueran
v’rgenes. Ello hac’a que sus pechos estuvieran firmes y erguidos y que fuesen
signo de ingenua juventud, lo que aumentaba la belleza del baile. Aquello sol’a
y
suele atraer la atenci—n y la curiosidad de los espectadores, y tambiŽn
provocar el deseo de los j—venes del pueblo.
Adem‡s de los diecisŽis bailadores, suele estar presente la
figura del jefe del equipo, que es un anciano que tiene muchos conocimientos
acerca de la tradici—n. Y, tambiŽn, una mujer que prepara a las muchachas para
el baile. Ella es quien, durante la danza, recoge los pa–uelos que dejan caer
las j—venes al suelo. Adem‡s, ella es quien recoge del suelo el dinero y otros
galardones que son ofrecidos a los bailadores por los espectadores. La
fotograf’a nœm. 3 muestra c—mo se ofrece dinero a dichos bailadores.
TambiŽn participa una muchacha que lleva una bandera en la
que se halla inscrito el nombre del pueblo que ejecuta el baile. Eso se hace
sobre todo cuando un grupo sale de un pueblo para hacer una exhibici—n en otro
pueblo, cosa que sucede con creciente frecuencia.
Al empezar el baile, que sigue reglas y principios bien
conocidos por todos, se distribuyen los bailadores
en dos columnas, por parejas, y empiezan a girar alrededor de quien toca el
tambor, de derecha a izquierda. En ese momento, las chicas cubren con pa–uelos
su busto (fotograf’a nœm. 1). El primer hombre de la fila de los hombres sopla
en un instrumento fabricado con madera con forma de cuerna. Su son es potente,
y se mezcla con el del tambor. De vez en cuando, las j—venes lanzan gritos de
alegr’a. A medida que avanza el baile, se va cambiando de ritmo. Los gestos y
movimientos de los bailadores van acompas‡ndose al ritmo del tambor y expresan
su alegr’a de vivir.
Los hombres dan golpes fuertes y r‡pidos con los pies en el
suelo. Levantan las flechas hacia el cielo, y las bajan de acuerdo con el ritmo
del tambor. En cierto momento, pasan ante las chicas y bailan formando un
c’rculo. Anuncian que el ritmo debe cambiar. Luego, regresan a su sitio
anterior, detr‡s de las muchachas. Y, poco despuŽs, Žstas dejan caer sus
pa–uelos, momento en el que quedan al descubierto sus pechos, segœn se aprecia
en las fotograf’as nœms. 2 y 3. Quedan cubiertas s—lo con calzones. Sus pechos
desnudos producen efecto sobre los hombres, cuyos pasos sobre el suelo
experimentan una aceleraci—n.
A continuaci—n, las chicas miran hacia los hombres, cantan
mientras siguen bailando, dirigiŽndose hacia ellos, atraviesan sus filas y se
quedan detr‡s de ellos.
Es el momento en que los hombres han de demostrar sus
talentos. Se ponen a bailar con m‡s determinaci—n. Luego, regresan y se ponen
detr‡s de las muchachas. Entonces, ellas se arrodillan ante ellos, cada una
ante un hombre. Cada hombre da un golpe fuerte, con su pie derecho, ante cada
mujer. Luego, vuelven a adoptar la misma disposici—n del principio, y dan una
vuelta alrededor de quien toca el tambor.
En el gouma, se pueden
distinguir varios elementos significativos. Para nosotros, es una met‡fora de
la supremac’a del hombre sobre la mujer, a travŽs de las gestas particulares
que ÒrepresentanÓ los hombres durante el baile. Adem‡s, pensamos que es tambiŽn
una representaci—n de las capacidades de seducci—n de la mujer.
El gouma es un baile
tradicional muy popular hasta hoy en d’a. Existen grupos que han viajado por el
mundo, present‡ndolo ante pœblicos muy diversos, con el fin de difundir la
cultura de nuestro pueblo guidar. El m‡s viajero y conocido de todos es el
grupo llamado Gouma na Lam, del pueblo de Lam, que
tiene fama de ser el que mejor baila el gouma, y
que ha llegado a actuar en Senegal, en Francia o en Alemania.
Acompa–ando
al gouma se canta una muy variopinta cantidad de
canciones, de tema eminentemente amoroso. Aunque en ocasiones tambiŽn incluyen
alabanzas a las personas influyentes del pueblo. Pero a veces tambiŽn hay
imprecaciones contra los brujos del pueblo, o contra otros pueblos. Veamos
algunos ejemplos:
Canci—n
1
Diy
awzəmaɳ tapa naw ɓaÕ
Diy
awzəmaɳ tapa naw ɓa.
Tapa
naw va pluw mewne;
Hellek
na Təmba dərwa;
Mandava
muÕhurni;
Zanvəna də
daway;
Kosloproko
na tawɗak;
Gengir
na goɳgyom;
Mel
na tassaka.
Es
decir:
Nadie
puede comer mi tabaco,
nadie
puede comer mi tabaco.
Mi
tabaco es como los excrementos de la cierva;
la
caza dirigida por Toumba el bobo;
el
conejo que acaba de parir;
la
pintada con huevos en su vientre;
la
c‡scara de karitŽ;
la
savia de faidherbia albida;
el
aceite de calabac’n.
Para poder apreciar y entender bien el sentido de esta
canci—n, hay que tener varias cosas en cuenta:
Que
el tabaco (tapa) es uno de
los productos que en mi pueblo se consideran m‡s preciosos. El hijo que ofrezca
tabaco a su padre o abuelo recibir‡ muchas bendiciones por parte de ellos. El
tabaco es, en el contexto al que ahora estamos atendiendo, una met‡fora que del
valor excelso de los gemelos a los ojos de sus padres. En esta canci—n, el
narrador se confunde con el padre de los gemelos, el cual se dirige a los
brujos que puedan estar presentes durante el baile del gouma. El uso de ÒnadieÓ se justifica como alusi—n
eufem’stica a tales brujos. Todos los dem‡s objetos y elementos enumerados en
la canci—n tienen el comœn denominador de que son raros de encontrar en mi
pueblo: excrementos de cierva, c‡scara de karitŽ, conejo reciŽn parido, pintada con huevos dentro de
su vientre. Se alude a todos estos objetos, de gran rareza y dif’cil posesi—n,
como met‡fora de la dificultad de los brujos para acceder y controlar a los
gemelos.
Que,
en mi pueblo, en la estaci—n seca, se hacen partidas de caza en que los varones
salen a buscar conejos, ant’lopes, puercoespines, perdicesÉ en la selva. Cada
salida se hace bajo la gu’a o direcci—n de una persona del pueblo. En tiempos
antiguos, el apellido Toumba, que era y sigue siendo el que se asocia al tercer
hijo de una familia, se asociaba al sentido de ÒidiotaÓ. Se sol’a pensar que el
tercer hijo ser’a un ignorante, aunque este tipo de creencias ya ha ido perdiendo
crŽdito y vigencia. En cualquier caso, poner una partida de caza bajo la
direcci—n de un ÒToumbaÓ se consideraba, tradicionalmente, algo rid’culo.
Que el
karitŽ (Butyrospermum
parkii) es un
‡rbol, que puede alcanzar los quince metros de altura, el metro de di‡metro y
los tres siglos de vida, propio de las sabanas de çfrica. Su nombre significa Ò‡rbol
de mantequillaÓ. Su savia se utiliza para curar o aliviar los efectos del sol sobre la
piel.
Y que el faidherbia
albida es un ‡rbol perenne y espinoso natural de
çfrica y de Oriente Medio. Se utiliza como elemento que contribuye a la
fijaci—n del nitr—geno en las cosechas y al control de
la erosi—n. Las vainas de las semillas son muy importantes para la alimentaci—n del ganado, y son
especialmente apreciadas como alimento para los camellos. Su madera es usada para la
construcci—n de canoas, de morteros y de majas. TambiŽn se utiliza en la preparaci—n de
alimentos, bebidas y medicinas para las personas.
Canci—n
2
Daga
na dabiahaÕ
Daga
na dabiaha
Naw
ya gliya ɓa.
Dəbiaɳ na ya wa nə ya.
Kriin
na ba gərma,
Mərgaɳ zoula a saɳli.
ÔDouÕko,
zoula tay əyohoÕ.
ÔDəway dəway
haran nan əyohoÕ.
Abisol,
abisol
Gəma na melengue
Mətafəka səvet mədəfɗe.
Məde məskələ
Tive
na Garoua moggoniɓa,
Tive
na Garoua moggoniɓa.
Es
decir:
Desde
el a–o pasado,
desde
el a–o pasado
no
canto canciones.
Este
a–o s’ que las voy a cantar;
ni–as
que viven cerca de la monta–a,
las
que machacan las hojas de las jud’as en el mortero:
–Abuelo, est‡n cayendo tus hojas de jud’as.
–Que caigan como quieran.
Abisol,
abisol,
el
gouma de oro
lo
robamos de la gente de Douva.
Venid
a bailar:
el
camino que lleva a Garoua no es bueno;
el
camino que lleva a Garoua no es bueno.
Para entender bien esta canci—n, hay que tener en cuenta que el tŽrmino
ÒgəmaÓ (gouma) se
asocia tanto al baile como al tambor que se toca en dicho baile. En esta
canci—n, ÒGəma na
melengueÓ (gouma de oro) se refiere m‡s bien al
instrumento. Para entender el sentido de este verso, y aun de la canci—n
entera, es importante mirar hacia el pasado. Una vieja historia del pueblo
guidar, que se considera que remonta al menos a dos o tres generaciones atr‡s,
dice que en Douva (unos de los pueblos guidar) exist’a un tambor de oro que era
codiciado por los dem‡s pueblos, hasta que un d’a algunos varones de Bidzar
(otro pueblo guidar) se marcharon a Douva y consiguieron robarlo. Pero, como no
les fue posible salir del territorio sin ser vistos, arrojaron dicho tambor a
lo hondo de un paraje monta–oso. De modo que, hoy en d’a, se sigue contando que
quien va a Douva ver‡ esa monta–a desde cuyo fondo sube el ruido que se produce
cuando alguna piedra cae sobre el tambor de oro. La canci—n a–ade que el camino
que conduce de Douva a Garoua (ciudad que hoy es la capital de la provincia del
norte de Camerœn) no es bueno.
Y
que el verso ÒAbisol, abisolÓ es una especie de estribillo o interjecci—n que
sirve para reforzar el ritmo del baile.
Fotograf’as
de Patrick Toumba, tomadas el s‡bado 27 de enero de 2007.

Fotograf’a 1

Fotograf’a 2

Fotograf’a 3