Toumba Haman, Patrick. ÒEl gouma, baile estacional y baile de gemelos de los guidar del norte de CamerœnÓ. Culturas Populares. Revista Electr—nica 4 (enero-junio 2007).

http://www.culturaspopulares.org/textos4/articulos/toumba.htm

 

ISSN: 1886-5623

 

 

 

El gouma, baile estacional y baile de gemelos

de los guidar del norte de Camerœn

 

Patrick Toumba Haman

Minist�re des Enseignements Secondaires

YaundŽ (Camerœn)

 

 

Resumen

La tradici—n es la identidad de un pueblo, es decir, las diferentes manifestaciones por las que es reconocible a travŽs del tiempo. El presente art’culo describe el gouma en todas sus dimensiones: el nœmero de bailadores, la indumentaria, los instrumentos utilizados y el per’odo en el que est‡ autorizada esta ceremonia. Adem‡s de los momentos de celebraci—n lœdica, el gouma es un baile que se ejecuta durante la danza de los gemelos, criaturas con dotes particulares que tienen un significado social particular en çfrica. Este art’culo muestra las creencias y costumbres del pueblo guidar; pero, m‡s all‡ de ello, revela toda una filosof’a del pensamiento africano.

Palabras clave: Guidar, Camerœn, baile, rito, fiesta, maldici—n, brujer’a, medicina popular.

 

Abstract

Tradition can be understood as the identity of community or, as the different manifestations that contribute to define it and perpetuate it throughout time. This article presents the gouma in all the aspects that characterise it: the number of dancers, their clothing, the instruments used, and the period in which this ceremony is authorized. Apart from its role of entertainment, the gouma is executed during the dance of the twins, creatures with extraordinary qualities that grants them a particular status in the African continent. This article evidences the beliefs and customs of the guidar people, but beyond it, shows an entire philosophy of the African thought.

Keywords: Guidar, Cameroon, Dance, Rite, Festival, Curse, Witchcraft, Folk Medicine.

 

 

 

E

l gouma es un baile tradicional del pueblo guidar (al que yo pertenezco) del norte de Camerœn, que lo sigue practicando hoy en d’a, entre otros muchos bailes que siguen vivos en nuestra tradici—n. Es un baile ceremonial. Antiguamente era considerado como una especie de estrategia codificada de convocatoria en tiempos de guerra. Pero luego fue adquiriendo otros significados, y acab— convirtiŽndose en un ritual de gozo y alegr’a.

Es herencia de nuestros antepasados. Comienza a ser bailado de modo ritual a partir de la celebraci—n de la fiesta que llamamos derɗew, que suele desarrollarse en septiembre o en octubre, de acuerdo con la duraci—n y con la cantidad de las lluvias ca’das. Nunca puede ser bailado antes de la celebraci—n del derɗew.

El derɗew es una fiesta tradicional que marca el punto de inicio de todas las dem‡s fiestas del pueblo guidar. Est‡ dirigida por los ancianos conocedores de los viejos cultos. Consiste, b‡sicamente, en reunir los primeros productos de la cosecha (mijo, cacahuetes, ma’z...) para hacer con ellos determinados rituales.

Los rituales que voy a describir son los que hoy se celebran en mi clan, el Ôbəzar na tembewÕ. Duran tres d’as. La ma–ana de la fiesta, hombres y mujeres acuden ataviados con su indumentaria tradicional al lugar de la fiesta. Se reœne el pueblo. El məsdəlva, conocido como Òel jefe de la tierraÓ, que se sienta debajo de un gran ‡rbol, toma la palabra, da la bienvenida a los campesinos, y les recuerda el objeto de la ceremonia. Luego, autoriza la apertura de las mismas.

Ese d’a se celebra una carrera h’pica, de unos veinte o treinta j—venes a caballo. Se cree que ese d’a es imposible que nadie muera, ni siquiera aquella persona que pudiera sufrir un accidente tr‡gico.

DespuŽs de la carrera, se reœnen los productos de la recolecci—n, que se ponen en una cesta, junto con ceniza. Tras volver a escuchar algunas palabras del məsdəlva, algunos hombres de edad madura se encargan de llevar la cesta al lugar llamado Doummo, cerca del pueblo Karba. Se dice que ello es una estrategia para alejar las enfermedades del pueblo.

Al regresar, los hombres no siguen el mismo camino que a la ida, porque ello puede resultar fatalmente peligroso en aquel instante. Se dice, adem‡s, que si la cesta es arrojada sobre alguna persona, Žsta enfermar‡ de una locura que nunca se curar‡. Tal cosa nunca sucede, y s—lo se dice para enfatizar el car‡cter sumamente perjudicial y comprometido del contenido de la cesta.

Al d’a siguiente se enciende un gran fuego en un lugar llamado kapta, que en mi lengua significa Òdonde no crecen las hierbasÓ, en el pueblo de Karba. Se trata de una se–al que significa que la gente puede empezar a cazar saltamontes.

El tercer d’a los campesinos consumen vino de la tierra (de Kong-Kong, Debelze y Karba especialmente). Bebe todo el mundo.

Unos d’as despuŽs se van acabando las lluvias y entrando la estaci—n seca. A partir de entonces es cuando la gente tiene ya autorizaci—n para consumir los productos de la tierra.

Es creencia muy arraigada que mucha gente puede morir si no se celebra la fiesta. Tras la celebraci—n del derɗew, ya puede comenzar a bailarse el gouma, aunque en cada pueblo hay un calendario diferente para ello.

El gouma se baila entre diciembre y abril, mes en el que empiezan a caer las primeras lluvias. Diciembre es el mes en que se baila en el pueblo de Douva; enero, el del pueblo de Kong-Kong (que es mi propio pueblo); febrero, el de Djougui; marzo, el de Guiziga; y abril, el de Guider. En realidad, todos los pueblos de la etnia guidar bailan el gouma, en un mes o en otro. Pero aquellos que he citado son los que hacen celebraciones m‡s importantes y representativas. Guider es, por cierto, la sede administrativa e institucional de todo el departamento.

Los miembros de los otros pueblos vecinos pueden sumarse a los ritos del gouma en cualquiera de estos lugares. Es decir, que en diciembre se puede empezar a bailar el gouma en Douva, y las mismas personas pueden acudir, si quieren, a otros pueblos en que se baile en fechas posteriores. Los cinco pueblos que he mencionado son los que atraen a m‡s participantes de otros pueblos.

El gouma puede ser ejecutado como simple fiesta para distraer al pueblo. El que toca el tambor suele subirse sobre un mortero para poder tocar el instrumento, debido a su altura. En cuanto se escucha esa se–al, empiezan a acudir los campesinos. No es raro, por eso, ver a la gente practicarlo en los mercados y en otros lugares pœblicos.

Pero tambiŽn puede celebrarse en ocasiones especiales, tales como la fiesta de la recolecci—n y los bailes de gemelos.

Los bailes de gemelos son comunes en el çfrica subsahariana, aunque en cada pueblo revisten formas diferentes. Entre los guidar, los bailes de gemelos se desarrollan en dos fases. La primera fase la consideramos como una fase de pura liberaci—n, tanto de los padres como de los propios gemelos. Es liberaci—n de los padres porque, durante los dos meses que preceden a esta primera ceremonia, el padre y la madre se hallan sujetos a reglas que deben cumplir estrictamente: por ejemplo, no deben comer en un mismo plato, ni compartir un mismo vaso con otras personas; y no deben saludar a nadie mediante apretones de mano. Se cree que, si se incumplen estas reglas, las personas con las que coman o a las que saluden caer‡n enfermas.

El baile de los gemelos supone tambiŽn una liberaci—n para los ni–os, porque en esta ceremonia se produce su primera salida del hogar en que han nacido. Este rito, llamado Òceremonia para ense–arle el sol a los reciŽn paridosÓ, se desarrolla junto a un hormiguero. El padre de los gemelos est‡ respaldado por un padrino, y la madre por una madrina. El padrino y la madrina han de ser personas que hayan dado tambiŽn a luz a gemelos. Son ellos quienes toman a los padres por la mano y quienes los llevan hasta el hormiguero elegido como escenario para la ceremonia. La madre es quien permanece en el centro de esta fase, que tiene lugar a lo largo de dos d’as. En un recipiente lleno de agua, se colocan calabazas blancas que son golpeadas para extraer sonido siguiendo el ritmo del gouma. La persona que debe transportar el tambor al hormiguero es quien ha sido elegido para hacerlo tras plantear una consulta a los dioses. DespuŽs de esta breve ceremonia que tiene lugar en el hormiguero, todo el mundo se traslada al pueblo, en el que se celebra el baile durante horas.

Todo esto constituye una gran fiesta para la gente del pueblo. Pero hay que tener cuidado, porque los brujos suelen aprovechar los momentos de diversi—n de la gente para atrapar sus almas mediante sus artes m‡gicas.

La segunda fase se desarrolla uno o dos a–os m‡s tarde, y, por lo general, es considerada m‡s importante que la primera.

En el caso en que los padres no dispongan de medios para celebrar esta segunda parte de la fiesta, habr‡n de seguir acumulando bienes para celebrarla en el momento que sea, pero antes del casamiento de los gemelos.

Las pautas que se siguen son parecidas a las que se cumplieron durante la primera fase. Tras regresar del hormiguero, se forman dos grupos de bailadores: el de la familia del padre, y el de la familia de la madre. Cada uno baila con su grupo, y Žse es el momento en que reciben los regalos: los familiares del padre obsequian a Žste, y los familiares de la madre, a Žsta: pa–uelos, joyas, dinero, o animales como cabras o vacas...

La no celebraci—n de este rito puede ser peligrosa, porque, si no se realiza, los gemelos podr’an causar algœn perjuicio serio a sus padres. Los de sexo masculino al padre, y los de sexo femenino, a la madre. El da–o que pueden causar puede ser incluso mortal. Pero se cree que las parejas de gemelos de ambos sexos son menos peligrosos.

En la actualidad, se han producido mezclas y sincretismos con las nuevas creencias religiosas que han ido difundiŽndose en mi pueblo. Hay familias que procuran mantenerse apartadas de este tipo de tradiciones y, tras el nacimiento de gemelos, prefieren que un sacerdote celebre una misa en la que bendiga a las criaturas. Pero luego, tras salir de la iglesia, suele organizarse una gran fiesta en la que la gente baila el gouma.

Todo esto se debe a la creencia, muy extendida, de que los gemelos son personas con dotes y cualidades m’sticas particulares. Se piensa que pueden obrar milagros de diversa ’ndole. Pueden provocar, por ejemplo, la ca’da de la lluvia en plena estaci—n seca. Por eso gozan de un estatus social muy prestigioso.

Sea cual sea la raz—n por la que se celebra el gouma (como fiesta estacional o como fiesta de gemelos), est‡ prohibido practicar este baile fuera del per’odo que le corresponde. Se dice que quien se atreva a hacerlo recibir‡ una gran sanci—n, pues ello ser’a tomado como una transgresi—n o como un acto de rebeld’a contra la tradici—n de los antepasados. Por eso, los ancianos del pueblo le aplicar‡n un castigo llamado təkpasən.

El təkpasən es una estrategia de control de cualquier mal comportamiento dentro de la comunidad. Se aplica cuando un comportamiento es considerado falto de respeto contra las tradiciones y contra las personas.

El incesto es considerado uno de esos malos comportamientos. Conozco a una persona que se acost— con su prima (que tiene estatuto de ÒhermanaÓ dentro del clan) y la dej— embarazada. Los padres de ambos amantes echaron el təkpasən contra la joven embarazada, que muri—. La raz—n que adujeron fue que el joven ten’a posibilidad de casarse con otra mujer que no fuera de su tribu. Y que permitir que la joven diera a luz a un hijo concebido de su ÒhermanoÓ supondr’a un grave deshonor para las dos familias.

El təkpasən es una especie de maldici—n oral, que cuando es pronunciada alcanza siempre, de manera infalible, a quienes cometieron la falta. La maldici—n oral se combina con el uso de una planta que se llama miya na təkpasən məs de wulaŋni, que es una planta xer—fila, de la familia de las cact‡ceas, que tiene tallos, al contrario que otras de las especies vegetales que se emplean en actividades m‡gicas, que suelen tener hojas. El caso es que se mezclan y se machacan sus tallos, sobre una piedra de base, con otra piedra roja que se llama holɦo. Durante este proceso, quien lo hace va pronunciando el apellido de la persona a la que se quiere perjudicar o matar, pidiendo que la acci—n que se est‡ ejecutando repercuta sobre su v’ctima. Luego, tras terminar de machacar las hojas, coge lo que queda de ellas en la mano y lo arroja al aire, emitiendo palabras del tipo de: Òque lo que estoy arrojando da–e a tal personaÓ.

La v’ctima caer‡ enferma de manera inmediata, estŽ donde estŽ; y morir‡ en cuesti—n de minutos.

            Cada pueblo guidar tiene un jefe de la tierra, que es diferente del jefe llamado məsdəlva. El jefe de la tierra es nombrado por un alto funcionario de la administraci—n. Por tanto, es el representante y mediador de Žsta ante del pueblo. Por el contrario, el jefe məsdəlva es el que tiene mando en el pueblo. Todas las grandes decisiones del pueblo las toma Žl.

Antes del baile, el məsdəlva hace consultas en un lugar llamado Matouya, alejado del pueblo, en alguna cueva o lugar selv‡tico de dif’cil acceso. Un lugar en el que se hallan los esp’ritus del pueblo. Con ellos habla Žl (el məsdəlva), para que le digan si el baile se efectuar‡ en las condiciones m‡s apropiadas. En ese mismo lugar se hacen sacrificios, con el fin de evitar que los brujos acudan al baile.

El məsdəlva es quien organiza los bailes del gouma en el pueblo. Es Žl quien protege los instrumentos del baile, al igual que la indumentaria que visten en tales ceremonias las personas que bailan. Tales vestidos son confeccionados por algunos varones (s—lo varones) del pueblo, y de modo tradicional, a partir del algod—n que se cultiva en los pueblos guidar.

Hay que hacer preparativos rigurosos para el baile. Antes que nada, los bailadores han de portar la indumentaria especial, tal y como se aprecia en la fotograf’a nœm. 1. Los hombres portan una corona y una pluma en la cabeza. Llevan una especie de complemento en los pies, compuesto de pajas tejidas con granos de algunas frutas, que producen sonido y refuerzan el ritmo del tambor. Llevan una lanza en la mano. 

Adem‡s, hay que poner a punto el tambor, que mide generalmente alrededor de dos metros de altura: se calienta el tambor con un fuego lento y dŽbil, y se aplica goma sobre su superficie para que tenga buena resonancia.

El nœmero de bailadores es de ocho parejas: ocho hombres de edad madura y ocho jovencitas cuya edad generalmente no alcanza los diecisŽis a–os (fotograf’a nœm. 2). Antiguamente, lo normal era que estas j—venes fueran v’rgenes. Ello hac’a que sus pechos estuvieran firmes y erguidos y que fuesen signo de ingenua juventud, lo que aumentaba la belleza del baile. Aquello sol’a  y suele atraer la atenci—n y la curiosidad de los espectadores, y tambiŽn provocar el deseo de los j—venes del pueblo.

Adem‡s de los diecisŽis bailadores, suele estar presente la figura del jefe del equipo, que es un anciano que tiene muchos conocimientos acerca de la tradici—n. Y, tambiŽn, una mujer que prepara a las muchachas para el baile. Ella es quien, durante la danza, recoge los pa–uelos que dejan caer las j—venes al suelo. Adem‡s, ella es quien recoge del suelo el dinero y otros galardones que son ofrecidos a los bailadores por los espectadores. La fotograf’a nœm. 3 muestra c—mo se ofrece dinero a dichos bailadores.

TambiŽn participa una muchacha que lleva una bandera en la que se halla inscrito el nombre del pueblo que ejecuta el baile. Eso se hace sobre todo cuando un grupo sale de un pueblo para hacer una exhibici—n en otro pueblo, cosa que sucede con creciente frecuencia.

Al empezar el baile, que sigue reglas y principios bien conocidos por todos, se distribuyen los bailadores en dos columnas, por parejas, y empiezan a girar alrededor de quien toca el tambor, de derecha a izquierda. En ese momento, las chicas cubren con pa–uelos su busto (fotograf’a nœm. 1). El primer hombre de la fila de los hombres sopla en un instrumento fabricado con madera con forma de cuerna. Su son es potente, y se mezcla con el del tambor. De vez en cuando, las j—venes lanzan gritos de alegr’a. A medida que avanza el baile, se va cambiando de ritmo. Los gestos y movimientos de los bailadores van acompas‡ndose al ritmo del tambor y expresan su alegr’a de vivir.

Los hombres dan golpes fuertes y r‡pidos con los pies en el suelo. Levantan las flechas hacia el cielo, y las bajan de acuerdo con el ritmo del tambor. En cierto momento, pasan ante las chicas y bailan formando un c’rculo. Anuncian que el ritmo debe cambiar. Luego, regresan a su sitio anterior, detr‡s de las muchachas. Y, poco despuŽs, Žstas dejan caer sus pa–uelos, momento en el que quedan al descubierto sus pechos, segœn se aprecia en las fotograf’as nœms. 2 y 3. Quedan cubiertas s—lo con calzones. Sus pechos desnudos producen efecto sobre los hombres, cuyos pasos sobre el suelo experimentan una aceleraci—n.

A continuaci—n, las chicas miran hacia los hombres, cantan mientras siguen bailando, dirigiŽndose hacia ellos, atraviesan sus filas y se quedan detr‡s de ellos.

Es el momento en que los hombres han de demostrar sus talentos. Se ponen a bailar con m‡s determinaci—n. Luego, regresan y se ponen detr‡s de las muchachas. Entonces, ellas se arrodillan ante ellos, cada una ante un hombre. Cada hombre da un golpe fuerte, con su pie derecho, ante cada mujer. Luego, vuelven a adoptar la misma disposici—n del principio, y dan una vuelta alrededor de quien toca el tambor.

En el gouma, se pueden distinguir varios elementos significativos. Para nosotros, es una met‡fora de la supremac’a del hombre sobre la mujer, a travŽs de las gestas particulares que ÒrepresentanÓ los hombres durante el baile. Adem‡s, pensamos que es tambiŽn una representaci—n de las capacidades de seducci—n de la mujer.

El gouma es un baile tradicional muy popular hasta hoy en d’a. Existen grupos que han viajado por el mundo, present‡ndolo ante pœblicos muy diversos, con el fin de difundir la cultura de nuestro pueblo guidar. El m‡s viajero y conocido de todos es el grupo llamado Gouma na Lam, del pueblo de Lam, que tiene fama de ser el que mejor baila el gouma, y que ha llegado a actuar en Senegal, en Francia o en Alemania.

            Acompa–ando al gouma se canta una muy variopinta cantidad de canciones, de tema eminentemente amoroso. Aunque en ocasiones tambiŽn incluyen alabanzas a las personas influyentes del pueblo. Pero a veces tambiŽn hay imprecaciones contra los brujos del pueblo, o contra otros pueblos. Veamos algunos ejemplos:

 


Canci—n 1

 

Diy awzəmaɳ tapa naw ɓaÕ

            Diy awzəmaɳ tapa naw ɓa.

            Tapa naw va pluw mewne;

            Hellek na Təmba dərwa;

            Mandava muÕhurni;

            Zanvəna də daway;

            Kosloproko na tawɗak;

            Gengir na goɳgyom;

            Mel na tassaka.

 

Es decir:

 

Nadie puede comer mi tabaco,

            nadie puede comer mi tabaco.

            Mi tabaco es como los excrementos de la cierva;

            la caza dirigida por Toumba el bobo;

            el conejo que acaba de parir;

            la pintada con huevos en su vientre;

            la c‡scara de karitŽ;

            la savia de faidherbia albida;

            el aceite de calabac’n.

 

Para poder apreciar y entender bien el sentido de esta canci—n, hay que tener varias cosas en cuenta:

            Que el tabaco (tapa) es uno de los productos que en mi pueblo se consideran m‡s preciosos. El hijo que ofrezca tabaco a su padre o abuelo recibir‡ muchas bendiciones por parte de ellos. El tabaco es, en el contexto al que ahora estamos atendiendo, una met‡fora que del valor excelso de los gemelos a los ojos de sus padres. En esta canci—n, el narrador se confunde con el padre de los gemelos, el cual se dirige a los brujos que puedan estar presentes durante el baile del gouma. El uso de ÒnadieÓ se justifica como alusi—n eufem’stica a tales brujos. Todos los dem‡s objetos y elementos enumerados en la canci—n tienen el comœn denominador de que son raros de encontrar en mi pueblo: excrementos de cierva, c‡scara de karitŽ, conejo reciŽn parido, pintada con huevos dentro de su vientre. Se alude a todos estos objetos, de gran rareza y dif’cil posesi—n, como met‡fora de la dificultad de los brujos para acceder y controlar a los gemelos.

            Que, en mi pueblo, en la estaci—n seca, se hacen partidas de caza en que los varones salen a buscar conejos, ant’lopes, puercoespines, perdicesÉ en la selva. Cada salida se hace bajo la gu’a o direcci—n de una persona del pueblo. En tiempos antiguos, el apellido Toumba, que era y sigue siendo el que se asocia al tercer hijo de una familia, se asociaba al sentido de ÒidiotaÓ. Se sol’a pensar que el tercer hijo ser’a un ignorante, aunque este tipo de creencias ya ha ido perdiendo crŽdito y vigencia. En cualquier caso, poner una partida de caza bajo la direcci—n de un ÒToumbaÓ se consideraba, tradicionalmente, algo rid’culo.

Que el karitŽ (Butyrospermum parkii) es un ‡rbol, que puede alcanzar los quince metros de altura, el metro de di‡metro y los tres siglos de vida, propio de las sabanas de çfrica. Su nombre significa Ò‡rbol de mantequillaÓ. Su savia se utiliza para curar o aliviar los efectos del sol sobre la piel. 

Y que el faidherbia albida es un ‡rbol perenne y espinoso natural de çfrica y de Oriente Medio. Se utiliza como elemento que contribuye a la fijaci—n del nitr—geno en las cosechas y al control de la erosi—n. Las vainas de las semillas son muy importantes para la alimentaci—n del ganado, y son especialmente apreciadas como alimento para los camellos. Su madera es usada para la construcci—n de canoas, de morteros y de majas. TambiŽn se utiliza en la preparaci—n de alimentos, bebidas y medicinas para las personas.

 

Canci—n 2

 

Daga na dabiahaÕ

            Daga na dabiaha

            Naw ya gliya ɓa.

            Dəbiaɳ na ya wa nə ya.

            Kriin na ba gərma,

            Mərgaɳ zoula a saɳli.

            ÔDouÕko, zoula tay əyohoÕ.

            ÔDəway dəway haran nan əyohoÕ.

            Abisol, abisol

            Gəma na melengue

            Mətafəka səvet mədəfɗe.

            Məde məskələ

            Tive na Garoua moggoniɓa,

            Tive na Garoua moggoniɓa.

 

Es decir:

 

Desde el a–o pasado,

desde el a–o pasado

no canto canciones.

Este a–o s’ que las voy a cantar;

ni–as que viven cerca de la monta–a,

las que machacan las hojas de las jud’as en el mortero:

–Abuelo, est‡n cayendo tus hojas de jud’as.

–Que caigan como quieran.

Abisol, abisol,

el gouma de oro

lo robamos de la gente de Douva.

Venid a bailar:

el camino que lleva a Garoua no es bueno;

el camino que lleva a Garoua no es bueno.

 

         Para entender bien esta canci—n, hay que tener en cuenta que el tŽrmino ÒgəmaÓ (gouma) se asocia tanto al baile como al tambor que se toca en dicho baile. En esta canci—n, ÒGəma na melengueÓ (gouma de oro) se refiere m‡s bien al instrumento. Para entender el sentido de este verso, y aun de la canci—n entera, es importante mirar hacia el pasado. Una vieja historia del pueblo guidar, que se considera que remonta al menos a dos o tres generaciones atr‡s, dice que en Douva (unos de los pueblos guidar) exist’a un tambor de oro que era codiciado por los dem‡s pueblos, hasta que un d’a algunos varones de Bidzar (otro pueblo guidar) se marcharon a Douva y consiguieron robarlo. Pero, como no les fue posible salir del territorio sin ser vistos, arrojaron dicho tambor a lo hondo de un paraje monta–oso. De modo que, hoy en d’a, se sigue contando que quien va a Douva ver‡ esa monta–a desde cuyo fondo sube el ruido que se produce cuando alguna piedra cae sobre el tambor de oro. La canci—n a–ade que el camino que conduce de Douva a Garoua (ciudad que hoy es la capital de la provincia del norte de Camerœn) no es bueno.

            Y que el verso ÒAbisol, abisolÓ es una especie de estribillo o interjecci—n que sirve para reforzar el ritmo del baile.

 

            Fotograf’as de Patrick Toumba, tomadas el s‡bado 27 de enero de 2007.

        

 

Fotograf’a 1

 

LEAD Technologies Inc. V1.01

Fotograf’a 2

 

 

LEAD Technologies Inc. V1.01

 

Fotograf’a 3